«Muy heavy» la que se ha liado con ‘Fiesta Pagäna’ , la película inspirada en la historia de Mägo de Oz que se estrena el viernes en cines. El grupo ha demandado a la productora por registrar el título a sus espaldas, pero su cantante y su guitarrista se han ‘amotinado’ frente a la decisión de los miembros fundadores Txus Di Fellatio y Carlos Prieto ‘Moha’ y han compuesto la canción oficial del filme. Y para colmo, han asistido a su estreno en México sin informar a sus compañeros. Esto ha creado una tensión en el seno de la banda que a cualquiera le parecería insoportable, pero al parecer así es la vida para los reyes del folk-metal español: un constante tira y afloja de peleas, gritos y expulsiones.Al menos así los retrata ‘Fiesta Pägana’, una producción de Eterno Island Pictures dirigida por el cineasta Álvaro Brechner (ganador de un centenar de premios internacionales entre los que se encuentra un Goya por ‘La noche de los 12 años’ y anteriormente una nominación por ‘Mr. Kaplan’) que recorre la vida del grupo madrileño desde su formación en 1988 hasta la ruptura con su carismático cantante José Andrëa en 2011, tras un sinfín de desencuentros con el baterista y líder Txus Di Fellatio culminada en una presunta pelea a puñetazos sobre el escenario.El propio Di Fellatio ha desmentido que esto último ocurriera, pero más allá de lo ajustado a la realidad, hay que tomarse ‘Fiesta Pagäna’ como un entretenimiento más que como un fiel relato de los hechos. Y por ahí, la película funciona. El guion es más que resultón, consigue que se empatice con sus protagonistas, tiene buen ritmo y con el paso del metraje va cogiendo un tono entrañable que puede recordar a cintas similares como ‘The Dirt’, el biopic de Mötley Crüe, por citar a otros rockeros con diéresis.Adrián Lastra encabeza el reparto interpretando con solvencia a Di Fellatio pese a resultar un poquito hilarante en su forma de tocar la batería con evidente falta de callo. Adrià Mondaray encarna al cantante con una caracterización realmente lograda y el resto de la nutrida banda lo forman Jorge López, Carlos Librado ‘Nene’, Guillermo Furiase, Luis Bondia, José Sospedra, Jon Arias, Marc Parejo y la actriz mexicana Michelle Renaud. Y hay que destacar el soberbio trabajo de Roberto Álamo y Antonio Dechent, el primero como productor y el segundo como dueño de la discográfica Locomotive que descubrió al grupo.’Fiesta Pagäna’ es, en realidad, la historia de unos inadaptados que se ven catapultados a una vorágine de fama y dinero que los supera, y a cuyo alrededor van gravitando diferentes personajes que pretenden exprimirlos como a la gallina de los huevos de oro. Con una conveniente dosis de comicidad bien calculada que sobrevuela toda la narración, la película parte de los cochambrosos inicios amateur de la banda y ya en sus primeras escenas erige a Txus Di Fellatio como el ambicioso visionario que los saca de la irrelevancia. Esto es lo único que sabemos que es completamente cierto. A partir de aquí, realidad y ficción se entremezclan caprichosamente, pero sin llegar a levantar una polvareda de inverosimilitudes.Solo los propios Mägo de Oz saben, por ejemplo, si es cierto que durante aquellos años desfilaron ante sus narices las montañas, cordilleras de cocaína que aparecen en ‘Fiesta Pagäna’. Cantidades inasumibles de compatibilizar con un mínimo de orden y concierto en el grupo y que quizá estuvieron detrás de tanta agresividad y de algún que otro despiste, como el que tuvieron en México con una limusina: según se cuenta en la película, al ver una aparcada en la puerta de su hotel dieron por hecho que era la que los iba a llevar a su concierto, se subieron, y después de cientos de kilómetros de bacanal farlopera en su interior, se dieron cuenta de que el coche era para otra persona y los estaba llevando a la otra punta del país.El motor de la historia es el personaje de Di Fellatio, un hombre con una determinación inquebrantable, una voluntad de hierro para convertir su (presunto) invento del metal con violines en una revolución musical que los cubra de billetes. Cualquiera que se interponga en su camino saldrá escaldado, pero entonces entra en juego el autosabotaje por egolatría o quizá complejo de inferioridad: al ver que el cantante José Andrëa se lleva más admiración y aplausos que él, su narcisismo le hace estallar en una explosión de envidia que destroza la cohesión interna y los aboca al declive.MÁS INFORMACIÓN Opinión Mägo de Oz exige para su concierto en Toledo tortillas caseras y 60 cervezas Mahou: «Nunca Cruzcampo, ni Heineken»En paralelo, el dueño de su discográfica independiente (el actor Antonio Dechent) Locomotive trata de retener al grupo hasta que este cae en las redes del infame ‘Tibu’ (encarnado por Eduardo Velasco), un manager que elevó el status de la banda mientras les robaba ingentes cantidades de dinero (algo por lo que años después fue condenado en la vida real), y que en cierta manera sublima el yin y el yang de la carrera de Mägo de Oz, una banda problemática hasta el paroxismo pero inimitable pese a quien pese, con números que la avalan como la más grande del heavy-rock español y cuya accidentada película deja una pregunta en el aire: ¿Podrían haber sido más grandes todavía con un líder más razonable, o fue precisamente su carácter lo que les abrió las puertas del éxito?
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