El telescopio Neil Gehrels Swift de la NASA ha caído a la Tierra este miércoles en la que ha sido su última misión tras una larga vida de 22 años. El Swift ha reentrado a la atmósfera sobre las 13:39 hora española y se ha desintegrado en su práctica totalidad sobre la isla indonesia de Sumatra, según ha informado la agencia estadounidense.La sonda Swift se lanzó en 2004 con el objetivo de «estudiar las explosiones más potentes del cosmos mediante sus tres telescopios». Es capaz de detectar múltiples longitudes de onda, aunque fue el primero de su categoría en analizar estallidos de rayos gamma derivados de procesos que en pocos segundos liberan una cantidad de energía superior a la del Sol en su existencia. Su avanzada tecnología permitió captar «explosiones que aparecen y desaparecen con tanta rapidez que nadie podía apuntar hacia ellas con grandes telescopios para obtener más información», detalló el investigador principal de la misión en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, S. Bradley Cenko.Aunque en un principio su misión tenía una vida útil de dos años, su utilidad en la recopilación de datos acabó ayudando en diferentes operaciones científicas durante sus 22 años de vida. La NASA confirmó que el 20 de octubre de este año realizó su última medición y que debido a la pérdida de altitud respecto de la Tierra (al cruzar el umbral de 275 kilómetros de distancia de la superficie) entraba en sus últimas fases antes de reentrar a la atmósfera y desintegrarse, un proceso ocurrido este miércoles en el que la mayoría de sus pedazos se han desintegrado.Varios usuarios de redes sociales han compartido lo que parecen fragmentos del telescopio ardiendo en el cielo mientras caen a nuestro planeta. Están grabados desde Mersing, Pulau Tioman y Batam en Indonesia. Aunque la agencia espacial esperaba que la mayor parte de la nave se desintegrara al atravesar la atmósfera, «es posible que algunos componentes hayan sobrevivido a la reentrada», ha informado.Más de 1,5 millones de imágenes captadas por su telescopio ultravioleta/óptico han permitido avances científicos que hasta su llegada no habrían sido posibles y sus observaciones «validaron modelos teóricos planteados desde hacía mucho tiempo, mostrando que los estallidos cortos de rayos gamma probablemente provienen de la fusión de dos estrellas de neutrones».«El Swift desempeñó un importante papel en el avance de nuestra comprensión de un universo en cambio constante y formó parte de una revolución en la astrofísica que mostró lo cruciales que son las observaciones de respuesta rápida para toda la comunidad científica», aseguró hace unas semanas Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica en la sede central de la NASA en Washington, quien adelantó que están desarrollando un nuevo obervatorio para sustituir al Swift.
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