Cerró la feria de Sanse una novillada de Montealto mejor presentada que las dos corridas anteriores, y con utreros de nota . Feliz debía estar Agustín Montes después de echar un encierro para que los tres actuantes salieran en volandas. Mas, entre una cosa y otra, no fue así. Bien es cierto que prácticamente toda la corrida buscaba excusas en el primer tercio, pero rompían a embestir en el último. Para torear bien.Y el que mejor lo hizo fue Emiliano Osornio a la verónica. ¡Qué manera de echar los vuelos para torear con esa hondura! Con lo difícil que es torear bien a la verónica y lo poco que se ve. Lo mejor de la tarde. Las del lado izquierdo fueron para quitarse el sombrero, los ojos y lo que se llevara puesto. Y mejor el quite que realizó por el mismo palo tras la fea pelea que hizo en varas el animal, pegando brincos y saliendo suelto con dos picotazos, cogiendo primero al caballo por los cuartos traseros y luego por los pechos. «¡ Pero qué belleza !», se arrancó a gritar un espectador. No era para menos. Hizo lo propio Hurtado por chicuelinas, pero es que el mexicano seguía pegando la media…Muy metido en la tarde, de hinojos se plantó Emiliano para comenzar por ayudados por alto, rematados por un precioso pase del desdén. De lejos lo citaba para una primera serie, yendo con alegría el de montealto. Y qué bonito fue el pase de pecho de la segunda tanda. Le daba los tiempos precisos entre tanda y tanda para que se tomara aire el encastado novillo. Los remates eran de aquella manera, y muletazos sueltos muy bonitos, pero faltó hilazón. Entre muletazo y muletazo, hacía una paradinha, sin terminar de ligar, sin terminar de romper aquello. Algunos derechazos eran preciosos, no cabe la menor duda, pero a otros les faltaba una profundidad que tenía el noble animal. Fue variada la obra, ya que el de Toluca no lleva la faena desde el hotel, comenzando cada tanda con un muletazo rodilla en tierra, un pase de las flores… entremezclando con roblesinas de frente. Sí, muy bonito, pero faltó la rotundidad que pedía el animal .Y ya le pasó eso con el brochito que abrió la tarde, un novillo repetidor pero que no terminaba de humillar ni daba dos embestidas iguales. Pero también fue desigual la labor de Osornio, que nunca entendió la distancia del animal, ora dándole demasiada distancia, ora encontrándoselo debajo. Es verdad que por ambos pitones tendía a salir abierto, pero nunca apostó el novillero por ver qué pasaba si le dejaba la muleta puesta para que el de Montealto no viera más que trapo. ¿Seguiría saliendo desentendidillo? Nunca se sabrá, tampoco el novillero, que se dedicó a ponerse bonito más que a poderle. Y como hace las cosas con tanta guapeza , pues ea.A Hurtado le correspondió el mejor animal, un novillo que se llevó un criminal puyazo (dos en uno), tras lo que quitó Jorge por verónicas de buen trazo. Y mejor aún fue el inicio, tras desmonterarse su cuadrilla. Por bajo, sacándose al animal, hasta dejar un precioso cambio y una trincherilla despaciosísima. Le dio distancia al de Montealto, y lejos lo citaba para darle un pase de las flores y continuar toreando por la diestra. No era fácil el novillo, que iba codicioso a la muleta . Pero muy firme estuvo el chaval, con la bisoñez lógica, pero queriendo hacer las cosas bien. Y haciéndolas. Muy largos (y ligados) fueron los naturales, citando al utrero con los vuelos y llevándolo hasta el final. Además, estaba con la mente despejada, improvisando cuando se iba apagando su buen oponente. Terminó por mondeñinas rematadas por un pase de pecho de pitón a rabo. Pero, por desgracia, empañó todo por el mal uso del acero.El quinto, por contra, fue deslucidote. Tenía recorrido aunque le faltaba entrega, era muy soso y no metía bien la cara de verdad ni una vez. El inicio ligado, como bailando el chotis en una baldosa, de Jorge, fue lo mejor de una obra en la que estuvo templado y dispuesto , pero el deslucidillo animal tampoco ayudó mucho.Feria del Cristo de los Remedios Plaza de toros La Tercera (San Sebastián de los Reyes) Lunes, 31 de agosto de 2026. Entrada: Media plaza. Novillos de Montealto, de buena presentación y buen juego en general, destacando 2º y 4º. Emiliano Osornio, de corinto y azabache. Estocada delanterilla y tendida y tres descabellos (silencio). Pinchazo y estocada caída (oreja). Jorge Hurtado, de blanco y plata. Dos pinchazos, estocada corta delantera y seis descabellos (saludos). Pinchazo, estocada y descabello (oreja). Olga Casado, de purísima y plata. Estocada suelta atravesada y contraria y estocada contraria (oreja). Pinchazo y estocada contraria (saludos tras petición).Aún con el recuerdo de la puerta grande de Álvaro Serrano en San Isidro con esta ganadería, se habrían vuelto a unir sus destinos novillero y ganadería. Pero no pudo ser, al continuar el madrileño convaleciente de una lesión en la base de la columna. Le sustituyó Olga Casado, que quiso hacer las cosas bien con la capa, pero no conseguía fijarlo y se le iba el novillo, al igual que pasó en el quite por saltilleras. Y qué importante es que los chavales lleven buenas cuadrillas. Así se vio en el tercero, un animal abanto que iba a su aire, y que solo pudo poner en el caballo Marcos Prieto , que dejó una buena lidia. Comenzó la novillera por alto con una mano apoyada en las tablas, para sacárselo después a los medios, centrándose el pupilo de Agustín Montes, que pedía distancia y no ver más que la pañosa, porque a la mínima se quedaba mirando a las tablas. Le dio fiesta Olga con circulares invertidos y un final por ayudados por alto, ya con el animal más apagado. Y la primera oreja de la tarde fue a sus manos.Con verónicas rodilla en tierra recibió Casado al cierraplaza, que embistió de aquella manera en el picotazo, y tras lo que se echó el capote a la espada la joven para dejar aplaudidas caleserinas. Muy bien estuvo la cuadrilla en el segundo tercio, mereciéndose saludar Prieto y Tito con los palos, además de la buena brega de Raúl Ruiz, llevándose una sonora ovación, mientras Olga brindaba a un espectador. Por bajo se lo sacó la madrileña, acusando el animal ese inicio, y quedándose paradito bastante pronto , y cuando iba, era sin recorrido. Ni una mala mirada hizo (al igual que toda la corrida), pero no valía pa’ na’, siendo el peor de la tarde.
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