El silencio se ha convertido en la mejor tarjeta de presentación de la navegación del futuro. Sin humos, sin ruido de motor y sin una sola emisión, un barco surcó esta semana las aguas de Mallorca y repostó combustible directamente en el muelle, demostrando que el hidrógeno verde ya es una realidad a bordo.
Por primera vez en Baleares, una compañía española especializada en náutica de hidrógeno ha completado un repostaje de hidrógeno verde en puerto a bordo de su propia embarcación de recreo, en una demostración pionera desarrollada con el apoyo de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB).
La operación tuvo lugar en el puerto de Alcudia con el DHB-P01, la primera embarcación de recreo española propulsada por hidrógeno, mediante un dispensador compacto diseñado por la ingeniería alemana Argo-Anleg, especializada en este tipo de infraestructuras.
Un ciclo energético cerrado en la isla
El hidrógeno verde utilizado se produjo en Lloseta (Mallorca), de la mano de Power to Green Hydrogen Mallorca, cerrando así el ciclo energético local aplicado a la movilidad marítima: producción, distribución y consumo conviven en el mismo territorio insular.
El punto de repostaje se sitúa junto a Alcudiamar Marina Resort. Hasta el 27 de septiembre, el barco seguirá realizando salidas de navegación cero emisiones y nuevas demostraciones de repostaje en el mismo puerto.
La prueba confirma que el ecosistema del hidrógeno puede integrarse en un entorno portuario real, más allá de proyectos piloto aislados en laboratorio o en instalaciones cerradas al público.

La Autoridad Portuaria, protagonista de la jornada
La jornada inaugural contó con la participación de Jorge Martín Jiménez, director del área de explotación y medio ambiente de la APB, que presentó la estrategia ambiental de la institución y su proyecto de desarrollo de un ecosistema de hidrógeno en las islas.
Al encuentro asistieron también representantes del Institut Balear de l’Energia, profesionales vinculados al diseño de instalaciones portuarias e inversores interesados en la innovación energética y la descarbonización del transporte marítimo.
La estrategia ambiental de la APB busca reducir el impacto del transporte marítimo y posicionar sus puertos como referentes en gestión ambiental. Entre 2021 y 2024, la entidad ya ha logrado reducir 645 toneladas de CO₂ equivalente.
El repostaje, un paso hacia la náutica sostenible
La demostración traslada estos objetivos al ámbito de la náutica recreativa, probando que el repostaje de hidrógeno puede integrarse en la operativa habitual de un puerto sin generar contratiempos logísticos.
«Este proyecto confirma que el hidrógeno para aplicaciones marítimas ya es una realidad operativa. Hemos liderado, coordinado y financiado esta iniciativa, reuniendo a los actores necesarios para hacerla posible», afirma Robin Imaz, cofundador de Dhamma Blue y responsable técnico del proyecto.
La compañía, primer fabricante español de embarcaciones propulsadas por hidrógeno, apuesta por esta tecnología para impulsar una navegación silenciosa y sostenible en un sector tradicionalmente dependiente de combustibles fósiles.

El marco regulatorio como impulso para la movilidad marítima
Durante la jornada, Philippe Esposito, presidente y cofundador de Dhamma Blue y de DH2 Energy, uno de los mayores desarrolladores de hidrógeno renovable en España, subrayó la importancia del nuevo marco regulatorio europeo y español.
«Desde este verano, España ha incorporado a su normativa nacional los objetivos europeos de reducción de emisiones y consumo de carburantes sostenibles que establece la directiva RED III. Este marco incluye también la navegación de cabotaje», explicó.
«Establece una senda de objetivos que comenzará a impulsar nuevas soluciones para el transporte marítimo. Esto generará un impulso positivo para la industria y para el desarrollo de alternativas como el hidrógeno», añadió el directivo.
Una embarcación propulsada por hidrógeno
La clave del DHB-P01 es su sistema de propulsión híbrido, que combina electricidad con una pila de combustible alimentada por hidrógeno. La configuración permite una autonomía aproximada de 65 millas náuticas a 12 nudos.
Su velocidad máxima alcanza los 28 nudos. A bordo, el hidrógeno almacenado se combina con oxígeno en la pila de combustible para generar la electricidad que alimenta el motor. El resultado es una navegación silenciosa y sin ninguna emisión directa, una cualidad especialmente valorada en calas y zonas protegidas de la costa balear, donde el tráfico marítimo suele ser intenso en verano.

El puerto como hub energético
Más allá del propio repostaje, la jornada sirvió para abrir el debate sobre el papel de los puertos como futuros hubs energéticos y de almacenamiento estacional de hidrógeno, un reto ligado a los picos de demanda eléctrica.
«La demanda energética de los puertos es muy puntual, tiene picos de demanda. Conectar simultáneamente a tres grandes cruceros requiere hasta 30 MW, y reservar esa potencia para usarla solo un 30% del tiempo es muy ineficiente para la red», señaló Martín Jiménez.
«Sin embargo, hay que reflexionar sobre opciones de grandes pilas de combustible que permitan tener esa reserva de energía», añadió, apuntando al hidrógeno como posible respaldo frente a esos picos de consumo.
La curva del hidrógeno coincide con la del turismo náutico
Esposito completó la reflexión destacando una de las ventajas del hidrógeno verde producido en la propia isla: su curva de producción coincide con los picos de consumo del sector marítimo turístico.
«Entre abril y septiembre, cuando hay más demanda de los buques, es cuando más hidrógeno se produce por la energía solar. Además, el hidrógeno se almacena y se conserva al 100% durante meses sin perder carga», explicó.
«Algo fundamental para los puertos», remató, subrayando el papel del hidrógeno como reserva energética estacional frente a la intermitencia de otras fuentes renovables.
Nuevos usos para el transporte marítimo
La compañía trabaja ya en la evolución de esta tecnología para otros segmentos del transporte marítimo, como el transporte de pasajeros, los water taxi o las embarcaciones de trabajo y auxiliares.
El DHB-P01 seguirá navegando y repostando en el puerto de Alcudia hasta el 27 de septiembre, en una demostración que anticipa cómo podría funcionar la náutica balear en las próximas décadas.
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