El ayuntamiento de Bristol, localidad del suroeste de Inglaterra, aprobó recientemente la actualización de su nueva política de publicidad y patrocinio, la cual establece una medida que no había sido tomada antes por ninguna otra ciudad británica: la prohibición de los anuncios de las campañas de moda rápida.
Tampoco se permitirán mensajes comerciales de coches de gasolina y diésel, ni los de vehículos híbridos y todoterrenos, al igual que los de vuelos y compañías de combustibles fósiles. Estas restricciones se aplicarán a todos los espacios publicitarios municipales, incluyendo carteles y vallas publicitarias, pantallas digitales, marquesinas de autobús, prensa escrita y medios digitales.
Bristol, ciudad en la que residen cerca de medio millón de personas, se suma así al grupo de más de 20 municipios del Reino Unido que ya han puesto en marcha medidas para limitar la publicidad de productos y servicios contaminantes, con el añadido de que ningún otro había prohibido, hasta ahora, los anuncios de moda rápida.
Híbridos eléctricos
Otra de las decisiones adoptadas afecta únicamente a los sitios web de publicidad controlados por el ayuntamiento, donde ya no se aceptarán mensajes publicitarios que promocionen los siguientes productos y servicios:
- Vehículos de gasolina, diésel e híbridos eléctricos, así como todos los modelos de SUV, incluidos los SUV eléctricos.
- Vuelos, aeropuertos, cruceros y agencias de viajes.
- Compañías de combustibles fósiles y marcas asociadas.
- Campañas de marketing que fomentan el consumo excesivo de productos y tendencias de moda.
Publicidad responsable
El ayuntamiento, gobernado actualmente por el Partido Verde, explica que esta nueva política de publicidad y patrocinio se basa en el enfoque actual de Bristol sobre publicidad responsable, que ya impone restricciones a la publicidad de juegos de azar, préstamos rápidos y alimentos y bebidas con alto contenido de grasas, sal y azúcar.
Lo que se pretende ahora es que los espacios publicitarios controlados por el consistorio tampoco puedan emplearse para anunciar productos y servicios que generen altos niveles de emisiones de carbono. De este modo será más fácil «fomentar la promoción de productos más sostenibles, que son mejores para las personas y para el medioambiente», destaca la concejal Heather Mack, vicepresidenta del consejo municipal de Bristol.
«Como primer ayuntamiento en introducir restricciones a la publicidad de la moda rápida, seguiremos estudiando cómo podemos mejorar nuestra política publicitaria para que nuestros espacios exteriores reflejen los valores positivos de Bristol y la economía local», avanza la responsable municipal.

Adfree Cities
Las medidas impulsadas por Bristol cuentan con el apoyo y la colaboración de la campaña Adfree Cities, red de grupos activistas que reclaman que este tipo de restricciones locales, que también han sido puestas en marcha en otras ciudades, como Cardiff, Edimburgo, Portsmouth y Sheffield, se conviertan en leyes nacionales que afecten a la publicidad de productos y servicios negativos para el clima.
«Sabemos que la prohibición de la publicidad es un catalizador para un cambio positivo. Eliminar los anuncios de tabaco salvó vidas al reducir los niveles de tabaquismo», declara Nicola Wilks, cofundadora y codirectora de Adfree Cities.
«Como residente de Bristol profundamente preocupada por el cambio climático y la contaminación atmosférica, me enorgullece que Bristol haya ido incluso más allá que otros ayuntamientos del Reino Unido en la lucha contra la publicidad contaminante; es de sentido común», añade.
Frenar la moda rápida
También se ha pronunciado al respecto Anna Bryher, responsable de políticas de Labour Behind the Label, organización británica que defiende los derechos de los trabajadores de la industria de la confección.
«La publicidad acelera los ciclos ultrarrápidos de la industria textil, con el consiguiente aumento de las emisiones, el consumo excesivo de agua y las precarias condiciones laborales de los trabajadores del sector. Eliminar este tipo de anuncios es un paso fundamental para frenar la moda rápida y avanzar hacia una transición justa», asegura Bryher.

Movimientos necesarios
Desde OKGREEN también hemos preguntado a Gema Gómez, una de las principales expertas españolas en moda sostenible. Para la directora de la plataforma Slow Fashion Next, medidas como las tomadas por la ciudad británica son «movimientos necesarios que los gobiernos tienen que empezar a hacer».
Gómez incide en que «no se están poniendo límites a lo que las empresas pueden producir, ni tampoco a sus prácticas comerciales, y eso está generando grandes problemas, tanto a los países que reciben esos productos, que son comprados de forma compulsiva, como a los países a los que luego se exportan los residuos generados por ese consumo insostenible. Por eso son tan importantes acciones como las de Bristol».
También considera que las nuevas restricciones marcan el camino a seguir con los productos «que no aportan valor real, ni siquiera a las empresas británicas, porque normalmente las prendas de moda rápida provienen de plataformas de producción masiva del otro lado del mundo».

Redes sociales
Raúl González, CEO de la marca española de moda sostenible Ecodicta, se muestra igualmente a favor de actuar contra la publicidad de la moda rápida y propone extender estas medidas también a las redes sociales, donde la población recibe constantemente estímulos para incentivar su consumo.
«Se habla mucho de la libertad de decisión del consumidor, pero si al consumidor se le está martilleando continuamente en redes sociales con que tiene que comprar y comprar para ser feliz, se está limitando mucho su libertad de elección, provocándole mucha carga mental para favorecer su sobreconsumo», sostiene.
Francia
Gónzalez recuerda que en otros países, como Francia, se está avanzando en esta dirección, como demuestra la ley contra la ultra fast fashion que va a penalizar y evitar la publicidad de marcas ultras rápidas en redes sociales.
«España también debería avanzar en ese sentido: igual que hemos prohibido la publicidad de tabaco y de otros elementos nocivos para nuestra salud, tenemos que prohibir aquellos anuncios que nos impulsen a consumir ropa basura, de usar y tirar, que realmente no necesitamos y que además contamina el entorno», concluye.
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