Cataluña y País Vasco , las dos comunidades con un sistema educativo más condicionado por las políticas lingüísticas de sus gobiernos , presumieron durante años de resultados en PISA por encima de la media española y de la OCDE. La prueba, que se repite cada tres años y en la que participan cerca de cien países, es una especie de termómetro educativo del mundo y mide la calidad de los sistemas nacionales y autonómicos. Este año hay una nueva edición del informe y todo apunta a que algunas comunidades se temen lo peor. En sólo unos días se conocerán las ‘notas’ que ha sacado cada país, cómo está España respecto al anterior PISA y si hay regiones cuyos modelos son más eficientes que otros. En 2022, la última edición, tanto Cataluña como País Vasco llegaron a sus mínimos históricos en las tres pruebas clásicas (Matemáticas, Lectura y Ciencias). Por hacernos una idea: en Lectura; Cataluña bajó 20 puntos y País Vasco, 16 . Hay que tener en cuenta que, según los expertos, un descenso a partir de 10 puntos se puede considerar un fracaso y se cree que 20 puntos equivalen a un curso académico. La caída en Cataluña era más abrupta y por eso PISA 2025 debía comprobar si el modelo había logrado revertir el rumbo. En cambio, la comunidad autónoma ha quedado excluida de la evaluación por dejar fuera de la muestra a un 23,2% de los alumnos, más de cuatro veces el máximo del 5% que permite la OCDE para garantizar su representatividad.No es un error menor. Algunas voces apuntan que ha sido una actuación premeditada ante el augurio de otra hecatombe. En 2018, Cataluña estaba nueve puntos por encima de la media nacional en Matemáticas y cinco en Lectura, según datos de PISA recogidos por Societat Civil Catalana (SCC). Los resultados de 2022 deberían haber llevado al Departamento de Educación, dirigido por Esther Niubó, a extremar los controles pero ha ocurrido lo contrario: por falta de supervisión, 591 de los unos 2.500 alumnos seleccionados fueron excluidos de la muestra. Niubó alegó «problemas técnicos» y apuntó a una posible confusión con las pruebas de competencias básicas de 4º de ESO, celebradas en abril, dentro del periodo de realización de los exámenes de PISA. Según apuntan algunas fuentes a este diario, se habría excluido a los alumnos con necesidades específicas, esto es, a aquellos que previsiblemente obtendrían peores resultados en las pruebas. Una cortina de humo Por su parte, el País Vasco no ha trampeado la muestra como ha hecho Cataluña, sin embargo, varias voces sugieren que se ha querido formar una cortina de humo anticipándose a unos resultados dramáticos. Recordamos que allí hay tres modelos: el A (con el castellano como lengua vehicular), el B (con un equilibrio entre ambas lenguas) y el D (con el euskera como lengua vehicular). Para el informe PISA de este año, los vascos han presentado al mínimo de colegios requeridos por la OCDE (56), algo que resulta sospechoso a más de uno pues en 2022 se presentaron 97 centros y, en 2009, 177. Hasta ahora, el País Vasco tenía una doble ampliación de la muestra. «Los resultados que salgan serán comparables, pero será más difícil saber si el modelo de inmersión en euskera falla más que los otros dos. Puede haber segundas intenciones , una búsqueda de una cortina de humo y poca transparencia en los datos que luego se hacen públicos», señala el investigador educativo José Manuel Lacasa, uno de los mayores expertos en PISA de nuestro país. «En cualquier caso, creo que los malos resultados en el País Vasco no sólo son fruto de la inmersión lingüística sino también la consecuencia de una bajada en la exigencia curricular », remata. El también investigador educativo Luis Lizasoain insiste a este diario en que la muestra seguirá siendo representativa, aunque con un mayor error muestral al haber participado menos colegios. La salida de la consejera que obró el milagro en Castilla y León Más allá de Cataluña y País Vasco, el resto de comunidades han pasado por las últimas pruebas PISA sin controversias públicas y sin excluir a más alumnos de los permitidos por la OCDE. Aunque habrá que esperar al próximo 8 de septiembre para conocer las ‘notas’, algunos movimientos anticipan que los resultados no serán buenos en otras comunidades punteras como Castilla y León. En abril, mientras se realizaban los exámenes de esta edición, la consejera que obró el milagro educativo en la mencionada región, Rocío Lucas, fue cesada de su cargo. Volviendo a Cataluña, la explicación que dio en su día Niubó no convence a los docentes consultados por ABC. Carlos Silva, presidente de Docentes Libres, responsabiliza exclusivamente al departamento del error. «Eso es una excusa peregrina de la Generalitat para no asumir su culpa. Aunque no hay un porcentaje tope como tal en las pruebas de 4º de ESO, siempre nos indican que debe ser el mínimo y en todo caso es impensable que supere el 20%», afirma. Y añade: «Las políticas actuales que han llevado a Cataluña al desastre están en el ADN de los partidos de izquierda, tanto del PSC como de ERC. Veo difícil que la educación catalana supere el desastre si no hay un cambio de gobierno». «Las políticas actuales que han llevado a Cataluña al desastre están en el ADN de los partidos de izquierda, tanto del PSC como de ERC» Carlos Silva presidente de Docentes Libres Jordi Satorra, presidente de la Asociación de Directivos de la Educación Catalana (AXIA), también descarta una confusión de porcentajes. «No se indicó un porcentaje concreto de exclusión y las consignas daban margen a muchas interpretaciones. No puede ser que todos los centros apliquen el mismo porcentaje», señala. «Igual no es un 5% y tiende más a un 10% pero en ningún caso es un 23%», apostilla.Un sistema educativo «en quiebra» Ignasi Fernández Daroca, secretario general de Aspepc-sps, califica de «muy grave» lo ocurrido «sobre todo en un sistema educativo que está en quiebra». Tampoco le convence la explicación oficial. El sindicato ha pedido a la Administración, vía Transparencia, que aclare qué instrucciones recibieron los 51 centros participantes y exige una respuesta antes del 22 de septiembre. «Si no lo hacen, estudiaremos la vía judicial», advierte. Ayer, la Generalitat fulminaba a la segunda de Niubó, pero en ámbitos políticos circula además una hipótesis, no acreditada, que apunta a una posible maniobra vinculada a sectores de ERC para desgastar al Gobierno de Salvador Illa. Según esta versión, afines a Esquerra habrían podido intervenir, directa o indirectamente, en el proceso a través del órgano evaluador, un organismo en el que el partido todavía conservaría algunos cargos pese a la llegada del PSC al Govern. Cataluña necesitaba una nueva fotografía para demostrar que había levantado cabeza y, cuando llegó el momento de hacerla, el Govern estropeó la cámara. El País Vasco no ha estropeado la cámara, pero ha maniobrado para no saber en qué colegios la foto académica es de mayor calidad.
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