Para la mayoría de los españoles, el del 12 de agosto será el primer eclipse solar total que hayan visto. Para otros, sin embargo, será una cita más en una larga lista de persecuciones por todo el planeta. Son los llamados ‘cazadores de eclipses’, aficionados que convierten estos fenómenos en una forma de vida y que recorren miles de kilómetros para situarse bajo la estrecha franja de sombra de la Luna. Este año, con España como uno de los pocos lugares de Europa –y probablemente el único con buenas condiciones meteorológicas– desde los que podrá observarse la totalidad, la peregrinación astronómica tiene una parada obligada. A Paredes de Nava (Palencia) llegarán ‘cruzando charcos’ los cazadores de eclipses Catalin Beldea y Alejandro Arroyo, que recorrerán respectivamente más de 2.000 y 10.000 kilómetros desde Rumanía y Chile hasta la localidad palentina.Eligieron este enclave, en plena Tierra de Campos, por varias razones: por la duración de la totalidad, que será de 1 minuto y 42 segundos; también por su horizonte totalmente abierto hacia el noroeste –la dirección desde donde llegará la sombra de la Luna–, que ayuda a la buena visibilidad del fenómeno; y, además, por las grandes probabilidades de cielo despejado, más del 70 por ciento, según pronostica Catalin Beldea tras haber analizado durante más de dos meses los patrones meteorológicos en España. Y si aún con todo las nubes aparecieran, la cazaeclipses no descarta un desplazamiento con todo su grupo (formado por 60 personas) a la ciudad de Caspe (Zaragoza), su segunda opción si la meteorología trunca las expectativas puestas en la llanura castellana. En su plan de contingencia también está en tercer lugar la ubicación de Sigüenza (Guadalajara): «Mi sugerencia para todo el mundo es que sean capaces de cambiar de lugar . Y si una tormenta está acercándose a tu localización, trasládate a otra inmediatamente», recomienda.Además de su ubicación, varias actividades y comodidades contribuyen al atractivo de Paredes de Nava . Ya desde primera hora de la mañana se podrá observar el Sol con diferentes telescopios, plan seguido en la comida por una paellada bajo reserva. A las 18:00, se lanzará un globo sonda para medir la respuesta inmediata y temporal de la atmósfera (como la temperatura, la humedad, los niveles de ozono y la radiación) ante la pérdida repentina de luz solar, en lo que se considera un proyecto de recolección de datos científicos pionero en Europa. Durante la totalidad, el punto de observación contará con una pantalla gigante desde la que se proyectará el eclipse, ‘food trucks’, seguridad, aparcamientos y baños. A modo de broche a la noche, después de la visualización de las Perseidas, que tendrá su pico de meteoros esa misma jornada, habrá una fiesta con DJ.Los ‘umbraphiles’ (cazadores de eclipses) tienen un lema: «El mejor eclipse solar que he visto es… ¡el siguiente!»Beldea cuenta con 15 eclipses a sus espaldas en seis continentes y medio (porque uno de ellos lo observó desde un avión cerca de la Antártida). No le parecen demasiados, al fin y al cabo los ‘umbraphiles’ –aquellos que aman observar a la sombra lunar tapar el Sol–, se rigen por un lema: «El mejor eclipse solar que he visto es… ¡el siguiente!». Para compartir su pasión, este verano el aficionado presenta un espectáculo de astronomía para niños y familias en al menos 14 ciudades rumanas (a los que suma otros tantos shows privados). Con el objetivo de preparar las imágenes del eclipse en Palencia para una de estas actividades, él estará de vuelta en Rumanía un día después de que pase el fenómeno natural, motivo por el cuál se perderá la observación de las Perseidas en Paredes de Nava.Grupos alrededor del mundoTambién estará allí Alejandro Arroyo, que con 23 observaciones es el latinoaméricano que más veces ha contemplado este fenómeno astronómico. En su búsqueda de la sombra, ha visitado 17 países. Puede presumir también de que ha visto un eclipse desde un avión, en el océano Atlántico. Le acompaña la aficionada chilena Lorna Saenz. Dice que es algo normal en Latinoamérica, donde «hay muchos seguidores individuales». En su país natal «no existen grupos que vayan a otros países», como tampoco desde Argentina y Perú, mientras que en Brasil «hay uno, pero pequeño». Cuando Arroyo estuvo en México en 2024 buscó la posibilidad de organizar algún grupo, pero no resultó porque en ese país no existe inquietud por los fenómenos astronómicos en general. En este sentido, ve diferencias entre el turista americano, para el que el astroturismo es un complemento a sus visitas, con el europeo, donde hay «numerosos grupos de gente más joven a la que le interesa el tema».Los valores de la ‘caza’De los eclipses, el chileno ha aprendido varias lecciones, como el «valor del tiempo, la influencia del azar, la aceptación del fracaso de forma positiva y el conocimiento de lugares en los que nunca hubiera pensado». Una idea que comparte su compañera Lorna Saenz, con quien ha presenciado nueve eclipses en siete países distintos, terminando por convertirse también «en una aficionada más de este fenómeno tan impresionante», cuya contemplación significa algo «único en la vida»: «Hay que vivirlo para entenderlo».La ‘cazaeclipses’ tiene claro que «lo más mágico» de estas aventuras es «todo el camino que hay detrás». «Cada uno te lleva a saber de nuevas culturas, personas y gastronomías. Me encanta pensar que el Sol y la Luna nos van indicando qué rincón del mundo tenemos que conocer para presenciar ese instante».Catalin Beldea presentando un espectáculo Cedida por Catalin BeldeaEsta será la cuarta vez que Saenz recale en territorio español. Mientras, las tres anteriores lo hizo en destinos turísticamente más conocidos, en esta ocasión el fenómeno «nos regala la oportunidad de descubrir Paredes de Nava, un lugar al que probablemente nunca habríamos llegado de otra manera». Agradece a Alberto Andgut, de la asociación organizadora astronómica AstroParedes, que «muy amablemente» les invitará a vivir la experiencia en la localidad y recuerda con humor que lo primero que les preguntó para coordinar la visita es «qué comidas típicas de la zona nos gustaría probar».El rumano Catalin Beldea tiene en su ‘palmarés’ 15 eclipses; y el chileno Alejandro Arroyo ostenta el récord mundial con 23De otras experiencias recuerda con «muchísimo cariño» el eclipse anular que presenció en el desierto de la Tatacoa (Colombia), en 2023. «Es uno de mis recuerdos favoritos; al atardecer se sentía como caminar por Marte por el paisaje rojizo y el cielo estrellado», describe. Cada vez son menos las puestas del ‘astro rey’ que restan para que estos aventureros presencien el fenómeno. Si quedan asombrados quizá vuelvan a elegir España como mirador en 2027, para observar el que, en palabras de Beldea, marcará el eclipse «más importante», con hasta cuatro minutos de duración en su fase de totalidad. Pero, antes de pensar en el siguiente, toca disfrutar del que les ha traído hasta aquí. A este pequeño pueblo palentino que no llega a los 2.000 censados que el miércoles tendrá el cielo entero como reclamo.
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