Felipe VI recordó con cariño su paso por la Universidad Autónoma de Madrid al reencontrarse con sus profesores y compañeros de la Facultad de Derecho en el 30 aniversario de su promoción. «Desde el primer día de clase, aquel 18 de octubre de 1988, hasta (…) que recogimos nuestro título el 26 de mayo del siguiente año, la colección de recuerdos que tengo de aquella época es valiosísima: de unos compañeros atentos, curiosos, expectantes… y también diría que comprensivos , para jóvenes de esas edades (ahora envidiables) ante unas circunstancias poco comunes… Recuerdos de un personal entregado con profesionalidad y talento al mejor servicio de las actividades docentes e investigadoras; y de unos profesores y docentes sacrificados, íntegros y rigurosos a cuyas clases y seminarios era un honor asistir ».Con paso ligero y vestido de modo informal, jersey granate de cuello cerrado y pantalón verde claro, el entonces Príncipe de Asturias subió aquel 18 de octubre los escalones de acceso a la Facultad, entre medio centenar de reporteros gráficos y alumnos, que le sonrieron, le mostraron su afecto y hasta le dispensaron algún que otro piropo. Felipe de Borbón había llegado a la Autónoma en un deportivo blanco y pasados unos minutos de las once de la mañana comenzó sus estudios universitarios en un aula recién pintada, con pupitres nuevos de cuatro asientos.Portada del 19 de octubre de 1988 ABCDecidido, sabiéndose protagonista inevitable, Don Felipe se sentó en uno de los primeros bancos mientras sus compañeros se mostraban tímidos y guardaban las distancias. Francisco Tomás y Valiente , catedrático de Historia del Derecho que fue presidente del Tribunal Constitucional y fue años después asesinado por ETA en su despacho de la Universidad , recordó al final de aquel curso que en el primer día de clase de su asignatura «los alumnos, según iban entrando, se iban sentando en las sillas más alejadas de donde estaba el Príncipe».« Al principio todos disimulábamos muy mal lo cortados que estábamos con su presencia en clase », contó Santiago Vicand, uno de sus compañeros. «Se hacían corritos de niñas y comentaban lo guapo y lo alto que era», le comentó a la periodista María del Mar Rodríguez.«Un compañero de excepción»Unas veinteañeras que se sentaron el primer día tres mesas detrás del Príncipe comentaron a Efe su satisfacción por compartir aula con «un compañero de excepción». Para estas alumnas, su presencia iba a dar «prestigio» al centro y ellas se sentían privilegiadas por estudiar con él.Elías Díaz, profesor de Derecho Natural que impartió la primera lección, relató después que nadie había hecho preguntas. «Es habitual que el primer día estén todos un poco cohibidos », justificó. Al término de la clase, Díaz invitó a los alumnos que saludaran al Príncipe, al que habían recibido a su llegada los decanos de Derecho y Económicas, Aníbal Sánchez y Juan José Durán respectivamente, y el exministro y catedrático de la UAM Aurelio Menéndez. El futuro Rey se disponía a estudiar el primer curso íntegro de Derecho y una introducción a la Economía. En dos de sus asignaturas, Derecho Natural y Derecho Político, en régimen normal de clase, con unos 150 alumnos. En Historia del Derecho y Derecho Romano, en seminarios con unos 30 estudiantes. El decano de Económicas y el catedrático de Hacienda Pública Enrique Fuentes Quintana coordinaban sus estudios de introducción a la Economía, con visitas a instituciones fundamentales y con conferencias. El Rey, en su primer día de clase, junto a sus compañeros de promoción y en el campus ABCABC contaba que los comentarios de «¡qué simpático!» y «¡qué alto!» dieron paso a la naturalidad de contar con Don Felipe como un compañero más, de las amistades, el intercambio de apuntes y los trabajos en grupo. «Su presencia no ha alterado para nada el curso, ha resultado mucho más natural de lo que se pudiera prever en un principio », aseguraba Pablo Fuenteseca Díaz, catedrático de Derecho Romano. El Príncipe no faltaba a clase, preguntaba con frecuencia e intervenía sin miedo, según sus profesores. Aquel primer año, realizó algún examen oral delante de sus compañeros de clase. Cinco años después, se examinaba del último ejercicio en junio de 1993 y finalizaba la carrera de Derecho con una nota media entre notable alto y sobresaliente. Tanto el decano de Derecho como el de Económicas coincidieron entonces en definir a Don Felipe como «un buen estudiante» que demostró «una gran responsabilidad». En el 30 aniversario de la promoción, Alberto Pamos, que fue delegado de clase, recordó que su «compañero más distinguido» sirvió de «nexo» al grupo. Ya desde entonces se le conoció como « el grupo del Príncipe ». Hoy es la Princesa Leonor quien empieza sus clases en el grado de Ciencias Políticas de la Carlos III con sus compañeros, «el grupo de la Princesa».
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