El Consejo de Asuntos Generales debatirá este martes nuevamente la cuestión de la inclusión del catalán y las demás lenguas regionales españolas en la lista de idiomas oficiales de la UE. Será un simple debate no una discusión formal ni mucho menos una votación y la única diferencia es que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quiere que quede constancia de su amenaza de vetar cualquier ampliación de la UE a nuevos miembros si no se cumplen sus exigencias en este sentido. A pesar de la aparentemente rotunda amenaza, no se espera ninguna novedad ni ningún cambio en la evolución de un asunto que también requeriría la unanimidad. La primera prueba de la poca importancia real que se le atribuye a la reunión es que no irá a defender esta posición ni siquiera Albares en persona, sino que, como en otras ocasiones, envía al secretario de Estado, Fernando Sampedro. Albares se limitó a comparecer la víspera en Madrid para dejar clara una amenaza que, según fuentes diplomáticas probablemente no tendrá un efecto relevante. Primero porque la de España no sería ni mucho menos la única objeción a las ampliaciones futuras y en segundo lugar porque la primera decisión en perspectiva sería la de Albania y no se puede producir antes de dos años, un plazo en el que es legítimo pensar que en Madrid puede haber otro Gobierno. La argumentación oficial, según la cual esta sería una ambición contra la que «no puede haber objeciones que no sean partidistas», tal como explicó Albares en la entrevista en Catalunya Radio, tiene pocas posibilidades de ser apreciada en el seno del Consejo, donde a estas alturas son bien conocidas las razones reales de política interna del Gobierno de Pedro Sánchez para reclamar la oficialidad de tres lenguas más.La última vez que se trató el asunto en el Consejo de Asuntos Generales fue el 19 de julio de 2025 y entonces Alemania, Suecia, Finlandia, Bulgaria, Irlanda y Croacia se pronunciaron en contra. Polonia, Italia, Austria, Luxemburgo y los bálticos no quisieron apoyarlo tampoco. Francia mantiene su oposición en un segundo plano, mientras que Bélgica, Eslovaquia, Chipre y Eslovenia fueron los únicos que expresaron una predisposición positiva. En todo caso, está previsto que este sea uno de los «puntos AOB» (any other business) que es la abreviación para referirse a asuntos de escasa relevancia que han entrado en el último momento en el orden del día. Este es un favor que el Gobierno le ha pedido a la presidencia irlandesa y que ha sido atendido, una práctica habitual en la política europea pero que por su naturaleza no puede repetirse en cada reunión.
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