La aprobación por parte del pleno del Ayuntamiento de Lérida de la ordenanza municipal que permite prohibir el uso del burka y el niqab en el espacio público en determinados supuestos contó con los votos a favor de PSC, Junts y Vox, y la oposición de ERC, Comunes y PP. La negativa de los populares causó una primera reacción de sorpresa y cierto revuelo en las redes sociales, hasta el punto de que el secretario general de Vox y líder del partido en Cataluña, Ignacio Garriga, llegó a apuntar que «sorprendentemente, hay un partido que ha preferido defender la islamización e inseguridad de nuestras calles», en alusión velada al PP.El voto contrario del PP no iba sin embargo en esa dirección, más bien la contraria, tal y como expone a ABC el líder popular y candidato a la alcaldía en la ciudad, Xavier Palau, para el que, con el redactado aprobado, se puede «dar apoyo a una normativa que ni soluciona ni afronta el problema con realismo». Para Palau, en realidad, se trata de una prohibición trampa. Lejos de vetar dichas prendas, recuerda, la normativa lo que hace en realidad es regular su uso, porque en su artículo 12 punto 3 crea una serie de excepciones tan amplia que, en la práctica, no hay tal prohibición. «Lo que se ha aprobado hoy no es una prohibición del burka, sino una regulación, o más bien dicho, una legitimación», explica a ABC Xavi Palau. En este sentido, Palau recuerda que en el texto aprobado ayer se especifica que la prohibición no rige «en lugares de culto, en espacios donde sea normal o habitual ir con el rostro cubierto en atención a los costumbres sociales aceptadas o cuando se haga en ejercicio de un derecho fundamental de acuerdo con la normativa vigente». Para Palau, este redactado lo que hace en realidad es avalar la prenda en los «barrios islamizados». Del mismo modo, recuerda, cuando se permite el burka en «ejercicio de un derecho fundamental», en realidad se valida su uso en todas partes, «porque es obvio que ninguna mujer que lo use va a explicar que lo hace por imposición, y apelará a esa libertad para perpetuar el uso». En el mismo pleno, Palau presentó una enmienda ‘in voce’ por la prohibición total, rechazada por PSC, ERC, Comunes y Junts y la abstención de Vox. La postura del PP no es una novedad. En entrevista con ABC publicada hace tres semanas, el propio Palau ya apuntaba que «el alcalde y el ayuntamiento socialista engañan a la ciudadanía». «Hay tantas excepciones a la prohibición que termina regulándolo y normalizándolo», insistía en la misma entrevista en la que animaba al alcalde «a ser valiente y pedir a su propio partido, el PSC, que tramite una ley en el Congreso para prohibir el burka», atendiendo la falta de capacidad del municipio, como estableció el Tribunal Supremo en 2013 a regular esta práctica.
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