El juez que envió al banquillo a Begoña Gómez cuelga la toga. Juan Carlos Peinado se despide este domingo de la carrera judicial, en la que ingresó en septiembre de 1994, tras unos últimos y turbulentos años marcados por polémicas y enfrentamientos directos con el Gobierno de Pedro Sánchez, al que llegó a interrogar en el Palacio de la Moncloa.Peinado, hasta ahora titular del Tribunal de Instancia de Madrid número 41, afronta, literalmente, una jubilación forzosa, toda vez que este domingo cumplirá 72 años. El magistrado, que llegó a comparar el conocido como caso Begoña Gómez con conductas «más propias de regímenes absolutistas» como el reinado de Fernando VII, deja los deberes hechos antes de su marcha.Fue este mismo lunes cuando, de forma definitiva, ordenó que a la esposa del presidente del Gobierno la juzgase un jurado popular, una decisión inédita en democracia. El origen de la causa se remonta a abril de 2024, cuando una denuncia de Manos Limpias fue a parar a su juzgado. Desde entonces, Peinado inició una investigación inusual y con situaciones poco habituales dentro de la judicatura.El punto álgido del caso llegó el 30 de julio de 2024, cuando Pedro Sánchez se acogió a su derecho a no declarar contra su propia esposa. Peinado aceptó su «silencio» al considerarlo «legítimo», pero lanzando un dardo contra el líder de los socialistas en una de sus providencias: «Como es bien sabido, (ese silencio) permite dar lugar a la formación de inferencias, que, en su caso, en conjunto con otros elementos de carácter objetivo, puedan llevar a conclusiones de carácter objetivo». Peinado, atacado en numerosas ocasiones por el PSOE y el Ejecutivo —lo que llevó al Consejo General del Poder Judicial a respaldarle públicamente—, también tuvo un enfrentamiento dialéctico con el ministro de Justicia, Félix Bolaños, en su interrogatorio como testigo también en el Palacio de la Moncloa en abril de 2025. Una diligencia que dejó, además, una curiosa anécdota: el juez pidió cambiar la disposición de la sala, reclamando una tarima para poder situarse por encima del ministro.La «sonrisa» de Bolaños y el reproche de PeinadoYa entrados en materia, el magistrado afeó a Bolaños que respondiera «con evasivas», advirtiéndole de que podía estar incurriendo un delito al no contestar con claridad como testigo, algo que negó el ministro. «No sé a qué obedece que esboce usted una sonrisa», le llegó a espetar el magistrado a Bolaños, que admitió que el interrogatorio le estaba resultando «muy sorprendente». «Será porque no está usted habituado a un interrogatorio judicial», zanjó el juez.Después de esa diligencia, Peinado lanzó una nueva bomba: pidió al Tribunal Supremo que le investigase por malversación y falso testimonio al considerar que había indicios «razonables, sólidos y cualificados». Pero el alto tribunal le dio un varapalo, dejando clara la «absoluta ausencia» de cualquier tipo de indicio. No fue el único correctivo que recibió por parte de la Justicia. Sus intentos para ampliar la investigación fueron frenados en seco por la Audiencia Provincial de Madrid en varias ocasiones. El tribunal llegó a delimitar el alcance de la causa contra Begoña Gómez, instándole a dejar fuera de sus pesquisas el rescate de Air Europa.Pero el instructor volvió al ataque, y aseguró que no indagar en esos hechos sería prevaricar. La Audiencia Provincial le frenó y apuntó que los motivos esgrimidos por Peinado no eran suficientes para «justificar una ampliación del objeto de la investigación». El tribunal ya le reprochó su «mínimo esfuerzo argumentativo» la primera vez que trató de llevar el caso por los trámites del jurado; entonces, los jueces anularon varias de sus decisiones y dieron marcha atrás a su decisión.Posteriormente, ya en junio de este año, Peinado trató de poner fin a la causa y enviar a Begoña Gómez al banquillo por cuatro delitos. La Audiencia volvió a enmendarle nuevamente, lo que obligó al magistrado a redactar un nuevo escrito por el que, de forma definitiva, acordó que la esposa de Sánchez y su asesora en Moncloa fuesen juzgadas, esta vez por solo dos delitos.Las idas y venidas entre Peinado y la Audiencia Provincial de Madrid no acaban ahí. El magistrado reclamó a Presidencia los mails intercambiados por Begoña Gómez a lo largo de siete años, una medida recurrida por desproporcionada. Los magistrados volvieron a corregirle y le reprocharon que no hubiera ponderado lo suficiente la medida. Sin efecto también quedaron los registros al empresario Juan Carlos Barrabés, a quien llegó a intervenir sus dispositivos mientras éste permanecía hospitalizado por problemas de salud.A pesar de todas estas correcciones, la Audiencia Provincial de Madrid respaldó la instrucción de Peinado en lo sustancial, dando por buena su decisión de sentar en el banquillo a Begoña Gómez y su asesora. De hecho, en alguna de sus resoluciones el tribunal echó un capote al instructor, descartando que sus decisiones, en algunos casos, fuesen «arbitrarias o contrarias a derecho».Una errata en una de sus resoluciones provocó que el juez Peinado llegase a ‘matar’ a Begoña Gómez por errorLa tempestuosa instrucción del caso también ha estado marcada por las perlas con las que Peinado ha aderezado sus resoluciones. Cuando acordó retirarle el pasaporte a la esposa de Sánchez, se justificó asegurando que, aunque ésta viajase con escoltas, esos propios policías podrían auxiliarle en una eventual fuga. Sus palabras soliviantaron a la Policía, aunque el juez no fue sancionado por ello. En otro de sus escritos, el magistrado llegó incluso a ‘matar’ por una errata a la mujer de Sánchez cuando se refería al último encuentro entre Bolaños con Cristina Álvarez, la asesora de Begoña Gómez que también será juzgada. «La última vez fue en el tanatorio por la muerte de la señora Begoña Gómez», llegó a escribir, cuando quiso referirse, en realidad, a la muerte de su padre, Sabiniano Gómez. El caso contra la mujer del presidente del Gobierno también ha estado marcado por los plazos. El juez Peinado citó a una audiencia preliminar a las investigadas a la misma hora que España debutaba en el Mundial de fútbol, notificó un sábado la resolución por la que acordó por primera vez que la enviaba al banquillo, y también llamó la atención el hecho de que se marchase de vacaciones antes de que decidiera, por segunda ocasión, si proponía que fuera juzgada.Imputó a 12 periodistas por filtraciones sumarialesLos 32 años de Peinado como juez han dado para mucho más, aunque la notoriedad pública le haya llegado en el ocaso de su carrera. Arrancó en 1994 en un jugado de Arenas de San Pedro, pasando por Talavera de la Reina, Albacete y otros juzgados madrileños antes de terminar su vida laboral en el número 41 de plaza de Castilla, donde recaló en 2016. Desde este último, fue el encargado de imputar en noviembre de 2019 a doce periodistas de ocho medios distintos por publicar información del sumario secreto de la causa de los CDR que se seguía en la Audiencia Nacional. Poco después, dejó sin efecto esa medida. Este viernes, Peinado abandonó por última vez los juzgados madrileños como magistrado en activo. Mañana domingo soplará las velas para celebrar sus 72 años, y pasará a la historia como el primer juez en procesar a la esposa de un presidente del Gobierno.
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