El fenómeno El Niño que ya está en marcha va a rebasar todas las expectativas. Alcanzará su máxima fuerza a finales de año, con una intensidad que no tiene precedentes en siglos y sus efectos en el clima y la meteorología de todo el mundo perdurarán a lo largo de 2027, ha anunciado este jueves la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Este Superniño generará importantes cambios en los patrones de temperatura y precipitación de medio mundo, aumentando el riesgo de inundación, sequía y calor extremo. De hecho, ya lo está haciendo. El Niño es un fenómeno natural por el que una parte del océano Pacífico oriental ecuatorial se caldea. Los años con vientos alisios más suaves en la zona hacen que la superficie marina se caliente. Esta masa de agua cálida interacciona con la atmósfera y es capaz de modificar el tiempo en todo el mundo: exacerba lluvias, sequías y temperaturas en función de la región. Aunque es un evento cíclico, el problema es la intensidad que va a alcanzar a finales de año y su superposición con el calentamiento global.«El Niño tiene el potencial de asestar un duro golpe a comunidades y economías de todo el mundo. Somos testigos de las perturbaciones y la devastación que causan sequías e inundaciones y, según las previsiones, estos efectos se agravarán a medida que se intensifique El Niño», ha dicho la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo. Algunos académicos han teorizado que eventos fuertes de El Niño han podido estar detrás de crisis políticas y económicas del antiguo Egipto, o de la caída de la civilización Moche en Perú hace más de 1000 años. También fue responsable entre 1877 y 1878, de una hambruna que causó la muerte de millones de personas en las zonas tropicales.Gran anomalíaLa probabilidad de que El Niño persista hasta febrero de 2027 es de casi el 100%. Es la primera vez que el boletín de la Organización Meteorológica Mundial es tan categórico. Aunque El Niño es habitual, casi no se han registrado episodios extremos: son aquellos en los que el calentamiento de la superficie de esa parte del Pacífico escala por encima de los 2 grados de media, en la conocida como región «El Niño 3.4». Esos valores se superaron en 1997-1998, en 1982-1983 y en 2015-2016, cuando la anomalía trimestral alcanzó los +2,6º, la mayor registrada hasta ahora. Además, en la temporada 2023-2024 también hubo un episodio fuerte de El Niño: se quedó en 2 grados, a pesar de lo cual contribuyó a que 2024 haya sido el año más cálido registrado hasta la fecha. Ahora, la OMM cree que la anomalía media en esta zona entre septiembre y noviembre de 2026 podría llegar a los 3,6 grados, con una trayectoria ascendente que probablemente alcance su punto máximo entre noviembre y diciembre. Los indicadores son tan claros que el pronóstico tiene una alta probabilidad de cumplirse. Durante ese pico, la temperatura máxima mensual de la superficie del mar «podría superar los +4°C alrededor de diciembre, aunque el promedio trimestral podría ser considerablemente menor», explica por email el profesor de Ciencias Atmosféricas y Ambientales de la Universidad de Albany (Nueva York, EE.UU.) y experto en la materia, Paul Roundy. Las últimas mediciones en la región Niño 3.4 ya muestran un calentamiento de entre 2,2° a 2,6° extra, medidos entre el 29 de julio y el 19 de agosto. «Ya supera a todos los eventos anteriores para esta época del año», dice el experto.«El fenómeno de El Niño está adquiriendo enormes proporciones ante nuestros ojos», ha dicho el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres. «La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se adentra en aguas desconocidas, aguas que se están calentando». EfectosLas dimensiones del episodio no han dejado indiferentes a los científicos, que han llegado a calificarlo de «nivel Godzilla». En parte, la intensidad del fenómeno se debe a que hay una acumulación excepcionalmente grande de calor bajo la superficie del océano y está alimentando el calentamiento superficial, dice la OMM. En algunos puntos, el agua está hasta 8° por encima de la temperatura habitual. «Podría ser el El Niño más intenso en siglos, probablemente superando al de 1877 (aunque no podemos determinar con exactitud su intensidad debido a la mala calidad de los datos)», explica Roundy, quien apunta a que los primeros impactos del fenómeno ya se han extendido por todo el mundo. «Podría explicar en parte las olas de calor que azotaron el Reino Unido y Francia este verano», cuenta, aunque todavía hace falta un análisis científico más exhaustivo. «Existe la posibilidad de que el noreste de Norteamérica experimente un ‘año sin invierno’, similar al ocurrido en 1877. Muchos lugares normalmente secos del mundo se volverán húmedos, y los lugares normalmente húmedos a menudo se secarán. Por ejemplo, la región de Oceanía y la selva amazónica probablemente sufrirán una sequía excepcional y grandes incendios. El noreste de África, la costa oeste de Sudamérica y California probablemente tendrán más precipitaciones de lo normal, con la posibilidad de sufrir inundaciones», cuenta Roundy. Además de modificar el clima de medio mundo, El Niño empujará la temperatura global a un nivel récord, especialmente de cara a 2027. En España no está claro el efecto que tendrá. Cuanto más lejos del Pacífico, menor es la influencia del evento. Pero la OMM cree que, de cara al otoño, hay un aumento en la probabilidad de que se den precipitaciones superiores a lo normal en el sur de Europa. Eso sí, «no hay relación demostrada entre el valor de la intensidad de la precipitación en los eventos normales de lluvias torrenciales de otoño en España y el fenómeno El Niño. O sea que no por haber El Niño, los episodios de lluvia torrencial serán más violentos. Hay otros fenómenos a tener en cuenta», apunta José Luis Camacho, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
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