Ocurrió hace algo más de catorce años, en la primera etapa de Mourinho al frente del Madrid. Con la Liga de los récords en el bolsillo —aquella de los 100 puntos y 121 goles—, que acabó de cerrar de manera matemática una semana después, el sueño de la Décima estaba más cerca que nunca tras una década de inacabable desierto en Europa. El Madrid estuvo seis años (2004-2010) sin pasar ni siquiera de octavos en Champions y Mourinho derribó ese dique hasta en tres ocasiones, pero en ninguna logró llegar a la orilla.En 2011 cayó ante el Barça y en 2013, contra el Borussia, pero la semifinal que más rabia le dio a Mourinho fue la del Bayern. La noche del 25 de abril de 2012, el Madrid dio la vuelta al 2-1 de Múnich con dos goles tempraneros. Luego, el equipo bávaro se rehízo y puso el 2-1 que igualaba una eliminatoria que acabó en los penaltis tras una segunda mitad y una prórroga en las que el Madrid pecó de falta de valentía. Y ese temor lo pagó desde los once metros un Mourinho que acabó de rodillas, en su área técnica, hundido por perder una oportunidad única de hacer historia con el Madrid.«Éramos el mejor equipo de Europa y habríamos ganado esa final, no tengo dudas. Y lo más cruel para mí es que elegimos para esa tanda a Cristiano, Kaká y Ramos. Eran una garantía desde el punto de penalti y que fallaran los que nunca fallan me hundió. Por eso fue tan duro asumir la eliminación. Fue la única vez en mi carrera que he llorado por una derrota. Estuvimos Karanka y yo, dentro de mi coche y delante de mi casa, llorando», recordó Mourinho años atrás en una entrevista.Ahora, con el partido de esta noche ante el Inter, club con el que sí ganó la Champions y precisamente en el Bernabéu (2010), justo antes de fichar por el Madrid, Mourinho inicia un nuevo capítulo de su carrera con el equipo blanco y la competición europea. Bueno, más bien un nuevo libro. Para el portugués, aquellas semifinales de Champions están ya olvidadas: «En el Real Madrid he estado en dos periodos diferentes. Cerré mi trabajo en 2013, y ganamos lo que ganamos y perdimos lo que perdimos. Así que lo de ahora no tiene nada que ver con el pasado. Son dos momentos diferentes en la historia de este club. En 2010 no se llegaba a cuartos y no se jugaba una semifinal desde hace muchísimos años, y ahora se han ganado seis Champions. Si me preguntas si tengo ilusión de ganar la Champions con el Real Madrid, obviamente sí. Pero, completamente, separado del contexto de la anterior etapa».Mourinho entiende que la melancolía de esas semifinales no le va a llevar a ningún lado tanto tiempo después y se centra en lo que puede controlar, que es este Madrid y esta Champions. Ya no tiene la necesidad que sí existía hace 16 años, pero sí la obligación de mejorar el papel de las dos últimas temporadas, eliminado en cuartos por Arsenal y Bayern, respectivamente. Y ambas ya con Mbappé como ‘9’ del Madrid . Curioso que con él, el PSG haya destapado el corcho en la Champions y el equipo blanco haya frenado en seco su exitoso rendimiento: «Me da igual cualquier análisis de por qué el PSG ha ganado dos Champions justo cuando yo me he ido. Son cosas que venden. Y hablar de mí vende mucho», reflexionó ayer un Kylian tirante. Llevaba sin hablar desde que destrozó a Arbeloa el pasado mes de mayo y, como en él es habitual, dejó mensajes para ese sector del fútbol y del madridismo que no acaba de creer del todo en él, por muchos goles que anote: «Yo siempre pienso que soy el mejor».Y es que Mbappé se rebrinca cada vez que se pone en duda que sus tantos no están dando títulos al Madrid y que su poco compromiso defensivo, como el de Vinicius, tampoco ayuda: «¿Solo tenemos que mejorar en defensa Vinicius y yo?», se preguntó irónicamente, con el gesto torcido, cuando se comparó su trabajo defensivo con el de Raphinha en el Barça o Dembélé en el PSG: «Yo puedo hacerme aquí el tonto y decir que ellos no meten tantos goles como yo y que tienen que hacer más goles… Es que yo hago muchas cosas que otros no hacen».Por eso Mbappé cree que, incluso sin haber ganado nada con el Madrid ni con Francia, es claro candidato a ganar el Balón de Oro el próximo 26 de octubre . El francés sabe que tiene una deuda con el club blanco y esa deuda se llama Champions League, pero no haberla saldado no le invalida para optar al galardón. O eso cree él: «Cuando juegas en el Madrid, de manera natural la gente te asocia a estos premios individuales. De hecho, en la calle la gente me habla del Balón de Oro. He hecho historia este verano en la competición más importante del deporte (refiriéndose a haberse convertido en el máximo goleador de los Mundiales). Así que creo que estoy ante una buena oportunidad para ganarlo, pero esto es cuestión de votos de unos periodistas y cada uno votará lo que considere». Quizás si Rodri y Lamine se roban votos el uno al otro, pueda beneficiar la candidatura de Mbappé, pero lo que quiere el Madrid y Mourinho es un Mbappé campeón de Europa. Eso no lo ha sido nunca. Como tampoco el luso como entrenador blanco. Es el título que les falta a ambos.
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