Casi tres décadas después, España alcanzaba una final del Mundial de hockey hierba. Lo hacía con categoría, deshaciéndose de los siempre favoritos Países Bajos en semifinales y con una solidez ofensiva, defensiva y mental que los llevó a competir de tú a tú contra Alemania. Tanto es así que por momentos fue superior en jugadas, estrategias, empuje. Pero los germanos afianzaron el triunfo en una brillante defensa y en aprovechar una jugada aislada para retener la corona mundial.España 0 Alemania 1Los datos ahí están: cuatro penaltis córner por uno; nueve disparos por cinco; 24 entradas al área por doce. Pero a un minuto y medio de finalizar el tercer cuarto, Struthoff encontró una pelota suelta en el área para sumar el único tanto de la final que inclinaba el oro, de nuevo, para Alemania. No obstante, ahí está el enorme papel de la selección española, con una plata que sirve de acicate y consolidación de este grupo joven y con ganas de seguir en la élite en todos los campeonatos.En el Belfius Hockey Arena de la ciudad belga de Wavre, el conjunto nacional demostró la compenetración, la ilusión, la experiencia y las ganas de reescribir la historia durante toda esta semana. Se empezó la primera fase con derrota ante Australia, pero en la segunda se ganó a Alemania (2-1), se empató con la número 1 Bélgica (1-1) y se brilló en la segunda parte ante los neerlandeses, actuales campeones olímpicos (3-4). En la final, de nuevo Alemania, a quien se intentó volver a minimizar con transiciones rápidas y defensas solidarias.Se consiguió durante casi tres cuartos de partido, con mucho respeto y pocas ocasiones para ambos conjuntos. Con una presión desde medio campo, los de Max Caldas tuvieron sus oportunidades. Obligaron a lucirse a Danneberg, portero rival, providencial por dos ocasiones, con lanzamientos de Basterra y Cunill, para mantener el marcador a cero.Pero los actuales campeones mundiales y subcampeones olímpicos parecían estar cómodos incluso con las acometidas españolas. Impecables en defensa, encontraron una jugada aislada para romper la igualdad hacia el final del tercer cuarto. Una pelota suelta en el área que la defensa española no acertó a despejar con contundencia le cayó a Michel Struthoff que remató a la portería.Así también había sido el encuentro de hace nueve días contra los alemanes, donde también se empezó perdiendo. España, lejos de venirse abajo tras las ocasiones perdidas, se vino arriba del todo, como en esta final. Los mejores momentos del conjunto nacional, mejor que los alemanes en todo, menos en eso que decide los triunfos: un último lanzamiento que pusiera en números la superioridad de juego. El buen hacer se mantuvo, aunque también aumentaron los nervios, con cinco minutos por delante hubo rabia, orgullo, fuerza en cada jugada. Con todo hacia delante, incluso sin portero, igual que Alemania defendía con todo hacia atrás. Pero no se repitió la situación de hace nueve días, ni llegó ese último pase. España se quedó con la sensación de que se fue mejor, pero no tanto como para romper una barrera en la que se blindó Alemania durante buena parte del partido.No pueden revertir la historia y es la tercera final en la que España se queda en plata. En Barcelona 1971 se perdió ante Pakistán, y en Utrecht 1998, contra Países Bajos, que empató en el último minuto en venció por penaltis. No obstante, rompen los de Max Caldas una sequía de podios internacionales de dos décadas, después de aquel bronce de Monchengladbag 2006.
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