Cloro, sal marina, sudor, bochorno, temperaturas difíciles de soportar… El verano es sinónimo de estas condiciones y sensaciones que nuestra piel acaba notando, y nuestro cabello también. En vacaciones el pelo también se ‘desmelena’ y cambia de rutinas. Cada vez existen más productos para cuidarlo específicamente en esta época pero eso no quita que muchos lleguen a septiembre con el pelo dañado y, lo peor, con una repentina caída que a menudo acaba angustiando.¿Es esto una de las secuelas de horas y horas en la playa o cambiando las horas de sueño y los hábitos nutricionales? El doctor Steven Walker, médico cirujano capilar en Hospital Capilar, confirma a ABC que, efectivamente, «después del verano es cuando más suele caer el pelo. Aunque en primavera también puede haber otro pico, otoño es la época con mayor incidencia».Esto se debe al efluvio telógeno, que no es más que una alteración en el ciclo de recambio de pelo. «Como cualquier otro tejido del organismo e igual que las células que crecen, maduran, se mueren y se recambian por otras, el pelo también tiene un proceso de recambio », expone el especialista, recordando que esta muda es, de base, fisiológica y asincrónica y que por ello siempre permanecemos con una densidad similar.En verano, sin embargo, hay una alteración del periodo de crecimiento, un acortamiento de ciclos que hace que muchos pelos entren al mismo tiempo en esa fase y se perciba una mayor caída del pelo o la disminución de los mechones. «Son muchas las condiciones que pueden llevar a alterar este ciclo», incide Walker, que comenta además que el folículo piloso es uno de los tejidos del organismo con mayor exigencia metabólica, por lo que cualquier alteración mínima emocional o metabólica tiene efectos. Agresiones en el folículo y en la fibra«En verano confluyen muchísimas causas al mismo tiempo», remarca el experto capilar. Por ejemplo, la mayor exposición solar y a la radiación ultravioleta, con más horas de sol, con mayor intensidad y con exposiciones más directas. Los cambios en el estilo de vida también son determinantes: la alimentación acaba modificada, con ingesta muy distinta de proteínas y vitaminas, así como las horas de descanso que uno tiene.Además, Walker recuerda que «no solo puede haber agresión en el pelo a nivel de folículo sino que también afecta a la fibra capilar». Los rayos ultravioletas alteran mucho la queratina , que es la principal proteína de estructura del pelo, igual que la exposición a la sal de mar o el cloro de las piscinas, que incitan a la deshidratación y provocan que haya más ruptura del pelo. El doctor pide no confundir la caída con la ruptura, que también es más frecuente tras el verano y, a la práctica, acaba suponiendo ver pelo en el suelo o cepillo y agobia a muchos.Lo importante, expone, es saber ver si se trata de algo puntual o no, puesto que es totalmente normal que se caigan entre 50 y 100 pelos diarios. En todo esto influye mucho la percepción : se tiende a pensar que cae mucho más cabello del que realmente se ve y además es algo muy vistoso, especialmente porque se nota en la almohada, el cepillo o la ducha. «A veces se vuelve un círculo vicioso: ‘se me cae el pelo, me estreso, se me cae más, me estreso más…’ Frente a eso hay que recordar que es algo benigno y que se puede resolver por completo», dice tajante el especialista.«La caída a veces se vuelve un círculo vicioso: ‘se me cae el pelo, me estreso, se me cae más, me estreso más…’ Pero hay que recordar que es algo benigno y que se puede resolver por completo» Steven WalkerSe estima que los efluvios se presentan entre 8 y 12 semanas después del evento agresor y los expertos fijan en seis meses el plazo en el que puede considerarse que una caída deja de ser fisiológica y pasa a ser síntoma de algún problema mayor. También cuando existe una pérdida significativa o repentina de densidad capilar. Teniendo en cuenta que algunos todavía seguirán bañándose porque las temperaturas en España siguen siendo plenamente veraniegas, estas son algunas de las recomendaciones para minimizar la caída de pelo y los consejos que pueden ir bien para frenarlo:Evitar la sobreexposición al sol, controlando las horas, evitando tiempos muy prolongados o horas de mayor intensidad y usando también gorras, sombrillas o sombreros Priorizar una alimentación saludable, rica en proteínas y en micronutrientes Realizar actividad física periódicamente y llevar buenos horarios Cuidar de la fibra capilar usando acondicionadores o mascarillas para aportar hidratación a la fibra capilar Minimizar el tiempo de humedad del pelo Aclarar el pelo con agua dulce tras realizar inmersiones en el mar o piscina para retirar el exceso de sal o de cloroEl doctor incide en que la caída se puede minimizar y que el uso de acondicionadores y mascarillas puede ayudar. «Existen múltiples medidas cosméticas para recuperar la calidad y resistencia del pelo», asegura Walker, que recomienda especialmente incorporar rutinas con mascarillas o acondicionadores elaborados con aceites de origen natural, como el argán, la jojoba, el aguacate o el coco y que también ve positivos los cortes en esta época.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Abdomen: tres ejercicios básicos para estabilizar la columna y evitar molestias lumbares noticia Si María Amaro, experta en pérdida de peso: «Estos son los alimentos que siempre debes tener en la nevera para adelgazar» noticia Si La pregunta que debes hacerte antes de tomarte otro café«Lo importante es que recordemos que el pelo que se cae ahora no es un pelo que se va a perder de manera definitiva, sino que cuando se estabilice o controle la causa que lo llevó volverá a su crecimiento normal. No acabaremos con una alopecia, porque no aparece a no ser que existiera alguna patología de base», insiste él, que recomienda también que seamos conscientes de que «podemos prepararnos durante todo el año e intentar tener el pelo fortalecido, porque va a ser mucho más resistente a las agresiones externas».
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