Tras la muerte de Paquirri en 1984 se abrió una disputa familiar que continuaba presente hasta la actualidad. Carmina Ordóñez, fallecida en 2004, intentó garantizar que sus hijos recibieran el legado del torero, pero nunca alcanzó un acuerdo con Isabel Pantoja, con quien el diestro se dio el ‘sí, quiero’ un año antes de la cogida mortal en Pozoblanco.Según ha explicado el propio Francisco Rivera Ordóñez, estos trofeos taurinos habían permanecido durante años en la finca familiar de Cantora, propiedad de Isabel Pantoja, segunda esposa de Paquirri. La disputa por los enseres del torero se remonta a los años posteriores a su muerte, cuando Carmen Ordóñez, madre de Fran y Cayetano, inició acciones legales para recuperar objetos de valor sentimental —capotes, trajes de luces, muletas y cabezas de toro— que, según las sentencias, correspondían a sus hijos. Pantoja mantuvo durante décadas que muchos de esos bienes habían desaparecido tras un robo o un incendio en Cantora, versión que ahora queda en entredicho tras la entrega realizada por Kiko.Francisco Rivera se pronuncia tras recuperar las cabezas de toro de PaquirriFrancisco Rivera Ordóñez, ha reaparecido en público junto a su mujer, Lourdes Montes, en la Real Maestranza de Sevilla para asistir a una corrida en la que toreaba Andrés Roca Rey, novio de su sobrina Tana Rivera. A su llegada a la plaza sevillana, Francisco Rivera atendió brevemente a los medios y dejó claro que no piensa seguir alimentando la polémica. «Lo puse en Instagram, ¿no? Sí, yo no… Os habéis enterado por Instagram. No voy a hablar más del tema. Es que estoy ya muy quemado con todo», afirmó, remitiéndose a la explicación que ya había compartido en sus redes sociales.Cuando le preguntaron si este gesto podía suponer una reconciliación con Kiko, Fran evitó confirmar cualquier acercamiento: «No sé, es que está todo muy bien explicado. Yo, de verdad… estoy ya muy mayor para todas estas cosas. Me vais a perdonar. Gracias». Tampoco quiso pronunciarse sobre si su hermano Cayetano recibirá la parte de los enseres de Paquirri que le pudiera corresponder, incluyendo los trajes de luces: «No tengo nada que contar, de verdad», respondió antes de poner fin a la conversación.
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