Kirk Douglas fue uno de los grandes actores del Hollywood clásico. Espartaco, Senderos de gloria, Duelo de titanes o El loco del pelo rojo son algunas de las películas que marcaron una carrera que se prolongó durante décadas. Hubo, sin embargo, un premio que se le resistió ya que estuvo nominado tres veces al Oscar como mejor actor y en ninguna de ellas consiguió llevarse la estatuilla.
Su hijo Michael en cambio sí que lo logró. Ganó el Oscar a mejor actor por Wall Street y Kirk habló de ello poco después durante una entrevista en España. Lejos de molestarle que su hijo hubiera conseguido el premio que él no había podido ganar, lo vivió de una manera muy diferente. Para Kirk, ver triunfar a Michael era también una forma de sentir que una parte de él continuaría en la siguiente generación.
Kirk Douglas, actor, sobre su hijo Michael: «Me siento orgulloso de mi hijo»
En febrero de 1989, Kirk Douglas acudió al programa de TVE Más estrellas que en el cielo, presentado por Terenci Moix. Durante la entrevista habló de su carrera y también de aquellas tres nominaciones al Oscar que no habían terminado en premio. «Estaba decepcionado. Muy, muy decepcionado», reconoció. Había sido candidato por El ídolo de barro, Cautivos del mal y El loco del pelo rojo, pero se quedó sin ganar en las tres ocasiones.
Michael acababa de vivir una situación muy distinta. En 1988 recibió el Oscar a mejor actor por su interpretación de Gordon Gekko en Wall Street, dirigida por Oliver Stone. Kirk no tuvo ningún problema en reconocer lo mucho que significaba para él aquel éxito. «En mi filosofía, Michael es una continuación de mí, siento que he alcanzado la inmortalidad», explicó. Y añadió: «Estoy muy orgulloso».
Kirk terminaría recibiendo en 1996 un Oscar honorífico por toda su trayectoria. Pero cuando habló de Michael en aquella entrevista todavía faltaban varios años para que la Academia le concediera ese reconocimiento.
Michael Douglas tuvo que hacerse un nombre en Hollywood
Cuando Michael Douglas empezó a trabajar como actor, su apellido era imposible de ignorar. Su padre llevaba años convertido en una de las estrellas más conocidas del cine estadounidense y él tenía que encontrar su propio sitio. Uno de sus primeros grandes éxitos llegó con la serie Las calles de San Francisco. Pero Michael también comenzó muy pronto a trabajar como productor.
En 1975 produjo Alguien voló sobre el nido del cuco, dirigida por Miloš Forman y protagonizada por Jack Nicholson. La película tenía además una historia familiar detrás. Kirk Douglas había comprado años antes los derechos de la novela de Ken Kesey y había interpretado a su protagonista en Broadway. Quería llevarla al cine, pero el proyecto no salió adelante entonces. Finalmente fue Michael quien consiguió hacerlo. La película ganó cinco Oscar, incluido el de mejor película. Michael recibió así su primera estatuilla como productor, más de una década antes de conseguir el premio como actor que tanto alegraría a su padre.
«Wall Street» marcó un antes y un después
El gran momento de Michael Douglas como actor llegó en los años 80. En 1987 estrenó Atracción fatal y Wall Street. Su papel como Gordon Gekko en esta última terminó dándole el Oscar. A partir de entonces su carrera siguió creciendo con películas como La guerra de los Rose, Instinto básico, Un día de furia o Traffic. Ya no era únicamente el hijo de Kirk Douglas. Había conseguido construir una trayectoria propia, aunque el apellido y las comparaciones con su padre siguieran acompañándole.
La relación entre los dos tampoco fue siempre sencilla. Kirk trabajaba constantemente durante la infancia de Michael y pasaba largas temporadas fuera de casa. También tuvieron algunas diferencias profesionales. Una de ellas estuvo relacionada precisamente con Alguien voló sobre el nido del cuco, ya que Kirk había querido interpretar en el cine el personaje que finalmente hizo Jack Nicholson.
«Para mí era mi padre»
Con el paso de los años, padre e hijo hablaron públicamente de la admiración que sentían el uno por el otro. Michael lo hizo de una forma especialmente clara en 2023, cuando recibió la Palma de Oro de Honor en el Festival de Cannes por sus más de cinco décadas de carrera. Al recordar a su padre, pronunció una frase que separaba al actor famoso del hombre que él había conocido en casa: «Para el público era un Superman, pero para mí era mi padre».
Kirk Douglas murió en 2020, a los 103 años. Michael tenía entonces 75 y llevaba ya más de cinco décadas trabajando en el cine y la televisión. Su padre pudo verle ganar el Oscar por Wall Street y continuar después con películas como Instinto básico, Un día de furia o Traffic. Mucho antes, en aquella entrevista de 1989 con Terenci Moix, Kirk ya había explicado lo que suponía para él ver triunfar a su hijo. Michael había conseguido el Oscar que a él se le había resistido después de tres nominaciones y su reacción fue decir que estaba orgulloso. También dejó aquella frase sobre la «inmortalidad» ya que para Kirk Douglas, su hijo era una continuación de él.
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