Los socialistas españoles se han quedado prácticamente solos en el Parlamento Europeo en su intento de justificar la actitud del gobierno de Pedro Sánchez ante la crisis de Ceuta. En el debate que ha tenido lugar este mediodía en la sesión plenaria del Parlamento Europeo en Estrasburgo el comisario de Interior, Magnus Brunner, ha dicho que «debe haber una solución urgente» y que consiste en que «los que no tienen derecho tienen que volver a Marruecos de forma rápida». Y para ello también ha alentado al Gobierno español a que utilice «el nuevo enfoque en la política migratoria» que ya ha sido aprobado en la UE y que prevé una respuesta mucho más contundente a la inmigración ilegal.El debate concluirá el jueves con la votación de una resolución que se refiere a lo sucedido como un episodio de «guerra híbrida contra la integridad territorial de un estado miembro» y recuerda la carta que los gobiernos de 22 países enviaron poco después de la entrada masiva de marroquíes en la que le reprochaban a Pedro Sánchez haber llevado a cabo una regularización masiva de inmigrantes «sin tener en cuenta sus repercusiones en los demás Estados miembros, en el espacio Schengen y en el conjunto de la Unión» porque las acciones en este campo «nunca deben generar la percepción de que la entrada ilegal en la Unión Europea puede convertirse en una estancia legal».De alguna manera se ha visto en el debate que son varios los sectores que le reprochan a Sánchez su actitud permisiva en el campo de la acogida de inmigrantes ilegales y no solo en Ceuta, o su resistencia a utilizar los nuevos instrumentos legales europeos, un tema en el que no han faltado las alusiones a que intentó bloquearlos en su tramitación. Los pocos socialistas que han intervenido han tenido que echar mano de los ataques al grupo popular y de las teorías que sitúan a Israel y a Donald Trump como responsables de todo. Algunos oradores socialistas españoles han llegado a decir que la solución del problema sería que las comunidades autónomas gobernadas por el PP acojan a los menores que han entrado ilegalmente en la ciudad autónoma. Los socialdemócratas no españoles reclamaban la solidaridad europea, sin tener en cuenta que ha sido la tardanza del propio Gobierno español lo que ha retrasado la intervención de la UE. La portavoz principal, Iratxe García, hizo una afirmación que define perfectamente el laberinto moral al que quieren llevar el debate: «si para defender Europa nos piden que aplastemos los derechos de los que no rezan como nosotros, no cuenten con nosotros». La extrema izquierda tampoco estaba muy cómoda en este debate y seguramente uno de los casos más evidentes fue el de Jaume Assens que se puso tan nervioso que le acabaron retirando la palabra. Solo hubo una eurodiputada de extrema izquierda, la italiana Ilaria Salis, que se atrevió a decir que «Ceuta no es España, sino un residuo de la época colonial», aunque el siguiente orador fue Javier Zarzalejos que le rebatió con firmeza y recogió una buena salva de aplausos.Señalamiento a MarruecosEn todo caso, solamente los representantes de Vox se atrevieron a señalar claramente a Marruecos con la propuesta de que se suspendieran todos los acuerdos y ayudas económicas a este país «menos el que prevé la admisión de los expulsados» y que, en realidad, no se cumple. Al parecer, la embajada de Marruecos ante la UE ha enviado un mensaje a varios eurodiputados españoles (ninguno de ellos del grupo popular, según han indicado desde este partido) en el que rechazan cualquier responsabilidad en estos hechos gravísimos y para probarlo afirman que ha sido el propio Pedro Sánchez quien les ha exculpado: «¿Qué interés tendría Marruecos en provocar una crisis grave con España y la Unión Europea, sobre todo en un momento en el que la UE es el principal socio de Marruecos y en el que las relaciones entre Marruecos y la UE se están fortaleciendo y consolidando aún más?» se dice en este correo.En su segunda intervención, el comisario hizo otra vez una defensa del «nuevo enfoque» con el que la UE mira ahora hacia los inmigrantes ilegales y que es sabido que Pedro Sánchez se resiste a aplicar. Para la Comisión este cambio «ha ayudado a reducir las llegadas y se puede considerar un auténtico éxito. Pero en Ceuta nos demuestra lo rápido que pude cambiar la situación». Y si hubiera que buscar entre líneas el mensaje del ejecutivo comunitario, en el discurso de Brunner, que ha recibido sucesivamente al presidente de Ceuta y al ministro de Exteriores, José Manuel Albares, como emisario de Sánchez, se constata que hubo elogios y simpatía respecto a Juan Jesús Vivas, y sin embargo hacia el Gobierno la recomendación de que «hay que usar el pacto migratorio, el reglamento de retorno, la lista de los países seguros» que «deberían servir para desplegar todo su potencial en los próximos meses».
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