Mucho antes de convertirse en una actriz famosa, Loles León era una niña que se crió en La Barceloneta. Nació en Barcelona en 1950 y pasó sus primeros años en el número 10 de la calle Tormenta, en un barrio que entonces tenía poco que ver con la zona que hoy podemos recorrer, especialmente los turistas. El puerto, los pescadores, los pequeños negocios y las familias trabajadoras marcaban el día a día de unas calles en las que prácticamente todo el mundo se conocía.
La actriz nunca ha tratado de borrar esa parte de su historia, sino más bien al contrario. De hecho, cuando en una entrevista de 2009 habló de sus orígenes, contó que hubo quien llegó a juzgarla por el barrio del que procedía. «Siempre he estado muy orgullosa de mis orígenes. Me miraban mal por ser de La Barceloneta, pero me encaraba», aseguró. Una frase que dice bastante de la relación que todavía mantiene con el lugar en el que creció.
Loles León (76 años), sobre su ciudad natal: «Me miraban mal por ser de La Barceloneta, pero me encaraba»
Para conocer los orígenes de la actriz hay que olvidarse por un momento de la playa llena de turistas y de las terrazas que hoy ocupan buena parte de esta zona de Barcelona. La Barceloneta de los años 50 era, ante todo, un barrio de familias humildes que vivían en casas pequeñas y el trabajo estaba muy ligado al puerto, al comercio y a los oficios que habían dado vida a la zona durante generaciones.
La familia de Loles León eran comerciantes. Sus padres tenían churrerías y ella creció entre el negocio familiar, la casa y unas calles en las que los niños pasaban muchas horas. Aquella forma de vida explica en parte el apego que ha mantenido hacia el barrio incluso después de marcharse y desarrollar su carrera lejos de allí. Sin embargo, este origen no es algo de lo que muchos quisieran sentirse orgullosos. De hecho la propia actriz reconoció que algunas personas la miraban mal cuando sabían que procedía de La Barceloneta. aunque sin dudarlo, se encaraba con aquellos que se metían con ella.
Con el tiempo acabaría triunfando en el teatro, el cine, la televisión y ha tgenido una carrera que terminó haciendo que su rostro fuese conocido en toda España. Primero destacó en el mundo del espectáculo y posteriormente llegaron películas como Mujeres al borde de un ataque de nervios y ¡Átame!, ambas dirigidas por Pedro Almodóvar. Años después, la televisión volvió a acercarla a millones de espectadores gracias a Aquí no hay quien viva.
Un barrio construido hace casi tres siglos
La Barceloneta tampoco se entiende sin el mar. El barrio empezó a construirse en 1753 y nació junto al puerto con un diseño muy distinto al crecimiento más irregular que caracterizaba otras zonas de la Barcelona de aquella época. El ingeniero militar Juan Martín Cermeño fue el encargado del proyecto. Las calles se trazaron rectas, estrechas y paralelas, mientras que las primeras viviendas eran construcciones sencillas de poca altura. Ese diseño original todavía se reconoce cuando se recorre el interior del barrio, aunque los edificios hayan cambiado considerablemente desde entonces.
Su población estuvo durante mucho tiempo relacionada con el mar. Pescadores, trabajadores del puerto y familias vinculadas a diferentes oficios fueron llenando unas calles en las que se desarrolló una identidad propia. Con el crecimiento de Barcelona llegaron nuevas viviendas, más habitantes y numerosas transformaciones, pero el carácter popular de La Barceloneta sobrevivió durante décadas. Era todavía muy visible cuando nació Loles León. La actriz llegó al mundo casi doscientos años después de la creación del barrio, pero creció en una época en la que aquella relación con el puerto y la vida en la calle continuaban formando parte de la rutina de sus vecinos.
De barrio obrero a uno de los lugares más visitados de Barcelona
Quien visite ahora La Barceloneta encontrará una realidad bastante distinta. La transformación del frente marítimo de Barcelona cambió profundamente esta parte de la ciudad y la playa se convirtió en uno de sus grandes reclamos. Hoteles, restaurantes y visitantes conviven hoy con los vecinos que todavía mantienen una vida de barrio a pocos metros del mar.
Pero no todo ha desaparecido. Las calles estrechas siguen ahí y también algunos edificios que permiten imaginar cómo fue aquella primera Barceloneta. La Casa de la Barceloneta 1761 es uno de ellos. El inmueble conserva las características de las primeras viviendas construidas en el barrio y actualmente funciona como espacio dedicado a recuperar su historia y su memoria. También permanece la iglesia de Sant Miquel del Port, uno de los edificios vinculados a los primeros años de aquella nueva barriada levantada en el siglo XVIII y aunque puede pasar algo desapercibida con respecto a otras construcciones de la ciudad condal, destaca en un barrio en el que además se encuentran muchos restaurantes y bares que atraen tanto a locales como a una gran parte del turismo que visita Barcelona como por ejemplo La Cova Fumada, La Deliciosa o La Peninsular.
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