«Nos hacen una mañana más feliz que los demás días». Ángeles Nieto tiene 90 años y lleva cuatro meses y pico en una residencia, después de sufrir una caída en la que se rompió el hombro. La llevaron sus hijos. Allí, entre los cuidados y las sesiones de fisioterapia, hay algo que espera especialmente: el día en que llegan los perros . «Me gustan mucho los animales. Me encanta el día que traen a los perritos», cuenta. Para ella, la visita supone una distracción dentro de una rutina en la que, como explica, «pasamos mucho tiempo encerrados». Ángeles es una de las residentes que ha participado en la primera sesión de Momentos Senior de Kiwoko, una nueva iniciativa que lleva intervenciones asistidas con perros a centros de mayores de distintas zonas de España. El programa pretende favorecer el bienestar emocional , la comunicación, la movilidad y la participación social de las personas mayores y abordar, especialmente, situaciones de soledad no deseada. La primera sesión se celebró en la residencia Amavir de Colmenar Viejo, en Madrid.Durante la jornada, los residentes interactúan con perros de terapia a través de diferentes actividades adaptadas a sus capacidades, necesidades e intereses. Hay caricias, juegos y pequeños premios para los animales , pero también ejercicios en grupo destinados a trabajar la comunicación, la movilidad, la psicomotricidad, la atención y la interacción social. Para José García Fernández, de 94 años y residente desde hace dos meses, el encuentro tiene además un componente emocional. «Estoy feliz, aunque sea dentro de aquí», explica. Él fue cazador y asegura haber tenido más de 50 galgos a lo largo de su vida, por lo que la presencia de los animales conecta también con recuerdos de otra etapa. «He aprendido mucho. Me encantan este tipo de terapias para los mayores», cuenta. Y resume así uno de los momentos que más valora: «Es un rato que estamos aquí sin pensar en los problemas».María Dolores Murillo, de 80 años y dos meses en la residencia, también reconoce el valor de estos encuentros . Cuenta que, aunque hay momentos de soledad , se siente más acompañada allí que cuando estaba sola en casa. La fisioterapia le ha permitido recuperarse bastante y la llegada de los perros le ha parecido «muy entretenida» y «muy amena». También destaca que durante la actividad «al mismo tiempo se aprende mucho».La soledad no deseada no depende únicamente del número de contactos sociales. También intervienen la calidad de las relaciones, la existencia de conexiones emocionales significativas y la posibilidad de participar activamente en la vida cotidiana. Por eso, vivir en una residencia no significa necesariamente que desaparezcan los sentimientos de soledad o aislamiento emocional . En este contexto, el programa plantea utilizar el vínculo con los animales como una vía para facilitar la interacción. Los perros pueden convertirse en un motivo de conversación entre residentes, familiares y profesionales y contribuir a generar momentos compartidos dentro de los centros.«La idea es intentar llegar al mayor número de mayores posibles» Daniela ChoclanDaniela Choclan, de Kiwoko, explica que la iniciativa nace después de tres años de experiencia trabajando con niños con discapacidad . «Creíamos que era una oportunidad de poder abrir esta nueva vertiente y llegar a personas mayores», señala. En esta primera experiencia con residentes, Choclan asegura haber comprobado cómo el contacto con los animales despierta emociones y genera participación. «He podido hablar con ellos y ver esa felicidad que les trae los perros», explica.Pero, más allá de la emoción, apunta también a otros aspectos de la actividad. Durante las sesiones, los mayores tienen que levantarse, moverse, colaborar y ayudar, de manera que el encuentro incorpora también actividad física y cognitiva . La intención ahora es ampliar el programa. «La idea es intentar llegar al mayor número de mayores posibles», señala Choclan. El objetivo es que las sesiones no se queden únicamente en centros de una determinada zona, sino desplazarse a comunidades como País Vasco, Cantabria o Valencia, especialmente a lugares con menos recursos.Actividades adaptadas a cada personaLas sesiones se organizan junto a los equipos profesionales de cada residencia, que participan en la selección de los asistentes y en la configuración de los grupos. De esta manera, las actividades pueden adaptarse a las capacidades, intereses y necesidades de apoyo de quienes participan. El programa está dirigido al conjunto de residentes, pero presta especial atención a personas con deterioro cognitivo y mayores necesidades de apoyo, así como a quienes, con o sin deterioro cognitivo, atraviesan situaciones de aislamiento, apatía, bajo estado de ánimo o dificultades de adaptación a la vida en la residencia.Las actividades pueden adaptarse a las capacidades, intereses y necesidades de apoyo de quienes participan. BELÉN DÍAZComo referencia, un estudio publicado en 2025 en la revista científica Ocronos analizó durante ocho semanas un programa de terapia asistida con perros en 28 personas mayores de 70 años que vivían en una residencia de larga estancia. Tras la intervención, el 82 por ciento de los participantes mostró una disminución de al menos dos puntos en la escala de depresión geriátrica utilizada, mientras que el 61 por ciento pasó de presentar síntomas depresivos leves o moderados a no mostrar sintomatología clínica. Los investigadores observaron también una mejora general del estado de ánimo y un aumento de la participación grupal.El reducido tamaño de la muestra impide extrapolar estos resultados al conjunto de la población mayor, aunque los autores señalan el potencial de estas intervenciones como complemento de los cuidados y programas que ya se desarrollan en los centros residenciales. Momentos Senior de Kiwoko se desarrollará entre octubre de 2026 y junio de 2027 y prevé llegar a entre 1.200 y 1.400 personas mayores en entre 24 y 36 centros. El programa contempla visitas a entre 12 y 18 centros de la Comunidad de Madrid, entre seis y nueve de la Comunidad Valenciana y entre seis y nueve del País Vasco y Cantabria.La iniciativa priorizará centros situados en zonas con menos recursos y, en el caso de la Comunidad Valenciana, también aquellos localizados en áreas especialmente afectadas por la DANA. En los centros con un mayor número de residentes se podrá valorar realizar más de una visita para facilitar la participación del mayor número posible de personas. La propuesta llega después de tres años de recorrido de Momentos by Kiwoko en colegios de educación especial y está patrocinada por NATH y desarrollada junto a Yaracan.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Cristina Martínez Gijón «Con seis hijos he aprendido que en vacaciones no hace falta tenerlo todo controlado» noticia Si Los pediatras se pronuncian sobre la escolarización temprana: «No es necesaria para desarrollarse bien» noticia Si De campamento con mis abuelos: «Aprendo que a los mayores se les olvidan las cosas» noticia No «Las personas mayores estamos en plena metamorfosis»Para Ángeles, José y María Dolores, sin embargo, toda esa planificación se traduce en algo mucho más sencillo: unas horas distintas dentro de la residencia . Unos perros que llegan, se acercan, reciben caricias y juegos y consiguen que los residentes hablen, recuerden, se muevan y compartan un rato juntos. Como explica Ángeles, «nos hacen una mañana más feliz que los demás días».
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