Lucía Ruiz pasó su decimoprimer cumpleaños en el Hotel Avenida de Zaragoza. Dos días antes, 11 de diciembre de 1987, ETA se llevó por delante un edificio entero de la capital maña y la vida de once personas, seis menores de edad entre ellas. Dejó secuelas eternas en otras 88. Los cuatro miembros de la familia Ruiz García estaban dentro de la casa cuartel de la Guardia Civil en la Avenida Cataluña. El padre, agente de la Benemérita, se quedó desescombrando aquella comandancia que voló ETA con 250 kilos de amonal poco después de las seis de la mañana, en medio de una intensa neblina que se había encajonado en el valle del Ebro aquella madrugada. Lo hizo durante todo el día, hasta que sacaron a la última víctima asesinada por el ‘comando Argala’ , que integraban los hermanos Parot (Henri y su hermano Jean Parot), Jacques Esnal y Frederic Haramboure. Josu Ternera, el sanguinario jefe de ETA, había ordenado el ataque al comando francés, que regresó de inmediato a esconderse a su país.A Henri Parot lo condenaron en 1990 por esos 11 y otros 28 asesinatos más a 4.800 años de cárcel y el Gobierno vasco acaba de concederle el tercer grado penitenciario. La AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) instó a la Fiscalía a recurrir esa decisión y se ha hecho. Pero aunque prosperara y no saliera antes al etarra le quedan dos años como mucho para pisar la calle. A la espera de esa decisión judicial, aquella niña que vio desmoronarse su casa y salió entre piedras al exterior es desde hace un trimestre la nueva presidenta de la AVT y ni olvida ni perdona. Quiere que la losa de la ley caiga sobre todos ellos igual que se derrumbó el que era su domicilio y su vida infantil. ETA aniquiló sus recuerdosRuiz es dura, tiene el carácter de su padre, vehemente, contundente, pero se ablanda emocionada al recordar que su marido pudo sacar de un viejo trastero los juguetes con los que él disfrutaba de pequeño y dárselos en herencia a sus dos hijos, de 21 y 16 años hoy. Ella no pudo hacerlo porque ETA aniquiló esos recuerdos. Un diccionario de sinónimos y antónimos, del que se desprenden ya las hojas, fue lo que recuperó para que sus hijos estudiaran con él. «No les compré otro. Quiero que conserven esa parte de mi historia, de la historia de España, y que no la olviden nunca». Porque, a juicio de Ruiz, ETA existe y, mientras le insuflen vida algunas instituciones, seguirá «asesinando conciencias». Lucía posa para la entrevista en el conjunto escultórico que el Ayuntamiento de Zaragoza levantó en el lugar del atentado en honor a las víctimas infantiles. Un puñado de niños se reparten esta tarde de otoño las estatuas para colocar la merienda y trepar, muy lejos de lo que aquí mismo sucedió 39 años atrás. ¿Qué reto se ha puesto para esta etapa al frente de la AVT?Me gustaría trasladar el modelo con el que hemos trabajado en Aragón -en lo que se pueda- al resto de autonomías, teniendo en cuenta las pecularidades de cada una. Trasladar lo que aquí ha funcionado, que es la relación con las instituciones, que se anteponga el relato de las víctimas, las buenas relaciones con los asociados…Ruiz García, durante la entrevista concedida a ABC. Ramón CometDel 0 al 10 cuánto nos acordamos los ciudadanos hoy día de aquel terrorismo que nos sobresaltaba casi cada semana, cada mes…¿A día de hoy? Es una pregunta complicada porque no se puede generalizar. No sería justo dar un cero, porque sí hay gente que se acuerda. Totalizando, yo creo que muy poco. En cuanto a algunas instituciones, mucho menos; las víctimas del terrorismo estamos pasando una mala época. Se intenta silenciarnos, que no digamos lo que pensamos, se nos tacha de vengativas, de estar politizadas, pero eso en realidad no tiene nada que ver con lo que nosotros defendemos. Y lo diré delante de quien sea. Son muy malos tiempos para las víctimas, que nos merecemos sobre todo dignidad, pero sin dejar de lado ni la verdad ni la memoria ni la justicia.Quedan 31 etarras en régimen ordinario «¿Qué es el artículo 100.2 si no una amnistía encubierta?»¿El Gobierno está dejando de lado la memoria de las víctimas?Mucho. Yo creo que se empezó una hoja de ruta, que la empezó (José Luis Rodríguez) Zapatero y que la han seguido Pedro Sánchez y Fernando Grande-Marlaska a pies juntillas. En esa hoja de ruta está claro que hay que mantener el sillón en Moncloa a cambio de un puñado de votos manchados de sangre de Bildu. Nosotros siempre hemos dicho que ETA no quería a sus presos cerca, que los quería libres. Y desde que se transfirieron las competencias de Prisiones al País Vasco, así lo están haciendo, a las pruebas me remito. Hoy se ha conocido que se ha concedido otro tercer grado. ¿Qué siente alguien cuando de repente se puede cruzar con el asesino de 39 personas, de sus amigos en el cuartel, mañana en cualquier lado?Siento indignación, humillación. Revictimización. Cada víctima lo lleva de su manera, no todas pensamos igual. A mí personalmente me causa rabia que alguien que ha cometido 39 asesinatos vaya a cumplir 36 años en prisión, ¡ni un año por asesinato! Sin contar los heridos, sin contar los asesinatos frustrados. Estamos hablando de que un asesino va a ser recibido como un héroe.¿Y esos homenajes son como la puntilla al dolor?Voy a poner un ejemplo que puse una vez en una charla en la ESO. Tu madre cuando te hacías una herida y te ibas a quitar la postilla te decía: ‘No lo hagas, que saldrá más sangre’. Pues eso: si continuamente me estás rasgando la herida no va a dejar de sangrar nunca. Probablemente no vaya a dejar de sangrar nunca de ninguna de las maneras, porque alguien que pasa por un atentado terrorista no creo que lo supere, puede aprender a vivir con ello, protegerse a su manera, pero si le meten el dejo en el ojo todos los días igual se recupera menos. Es indignante cuando tienes que llamar por teléfono a una madre cuyo hijo ha sido asesinado 4-5-6 veces porque los diferentes miembros del comando implicados en el atentado de su familiar están recibiendo primero un beneficio penitenciario, luego otro, otro más… Los tienes que llamar 6-7-8 veces. ¿Cómo crees que se sienten esos padres?«A las víctimas nos acusan de estar politizadas, pero lo que no les gusta es que les pongamos la carita colorada. Si tú tienes una hoja de ruta con votos de Bildu manchados de sangre, es tu problema; yo no estoy haciendo política»¿Cómo os comunicáis entre las víctimas que Parot, por ejemplo, ‘mañana’ sale?Nuestros psicólogos y abogada llaman a las víctimas y les informan de lo que va a ocurrir. Tienen que hacerlo siempre psicólogos, tenemos atención psicológica continua. ¿Entre las víctimas se habla mucho de política? Depende de con quién, pero no suele ser el tema principal. Yo creo que las víctimas dejamos la ideología a un lado, no queremos usar eso como un problema, solamente pedimos Justicia. Ahora, si tú tienes una hoja de ruta que seguir y como yo te pongo la carita colorada, me acusas de estar politizada, eso es tu problema, pero no estoy haciendo política. Yo defiendo a las víctimas del terrorismo.¿En qué beneficia al Gobierno vasco conceder terceros grados como el de Parot?La consejera de Justicia del Gobierno vasco es socialista -María Jesús San José- y ya nos hemos dirigido a ella en varias ocasiones: desde que tiene las competencias transferidas está concediendo beneficios penitenciarios por seguir esa pauta marcada. Lo que pedimos es que los terroristas cumplan su condena, que no cumplan un día más, pero un día menos tampoco. Todos escuchamos a Otegi decir lo de ‘presos por presupuestos’. No están haciendo más que seguir esa directriz para continuar en el Gobierno.¿Usted cree que un terrorista se puede reinsertar? ¿Cree en la amnistía para esos delitos siempre que se arrepientan? Alguien como Parot que desde la cárcel escribe una carta señalando posibles objetivos no se reinserta, es un asesino. Se habla de conflicto, pero yo no estaba en guerra con nadie. No quiero que me pida perdón, quiero que cumpla la ley con toda la fuerza de la ley. Si tiene que cumplir 40 años por el Código Penal vigente, que cumpla 40 años. Quedan 39 presos en régimen cerrado. Cuando no quede ningún etarra en prisión, ¿es el fin de ETA o es el inicio de otra cosa?Es que no creo que ETA haya acabado, ETA no mata, afortunadamente, no comete atentados, pero ETA existe. Sigue asesinando conciencias. La tenemos en las listas de Bildu, Bildu, por tanto, ETA. ETA está en las instituciones. Tenemos que luchar por la dignidad, que el relato que perdure sea el de las víctimas, no el de nuestros verdugos. Se nos olvida que aquí no había dos bandos: unos poníamos los muertos y a otros nos mataban. Esa es la única realidad. Estamos ante una sociedad enferma; cuando se homenajea a asesinos significa que hemos perdido el norte. ¿Te imaginas en Nueva York a todo el mundo homenajeando a los terroristas del 11-S? Eso es lo que estamos haciendo aquí. Celebrar a los asesinos.Palabras huecas en la última reunión en julio Repite la frase de Ángeles Pedraza, que fue presidenta de la AVT: «Cuando el ministro Marlaska dejó la toga, perdió la dignidad»Estamos aún a vueltas con la posible extradición o no de Josu Ternera desde Francia. ¿Hay alguna novedad al respecto? No ha habido novedad sobre este asunto. No sabemos nada más, pero no hay nada que yo quiera más que verlo en la Audiencia Nacional, mirarle la cara, que me la vea bien, que me vea mirarle con desprecio, que hable allí y no en un documental de la tele diciendo que los guardias civiles ya sabían a los que se exponían llevando a sus familias a vivir a las casas cuarteles. Que alguien como Josu Ternera, que fue jefe de ETA, fuese miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco es una humillación más. Un insulto. ¿Qué más tenemos que pasar las víctimas?¿Qué os falta hoy por hoy a las víctimas?Nos faltan muchas cosas. Atención por parte de muchas instituciones. Lo que nos están quitando es dignidad, el Gobierno nos la está quitando, nos está asfixiando en todos los aspectos, somos molestos, si sales diciendo algo significa para ellos que quieres venganza. Te intentan silenciar, lo cual también es una manera de asfixiarte. ¿Cuándo fue la última vez que les recibió Marlaska en el Ministerio del Interior?A la AVT nos recibió en julio. El ministro hace su papel, dice lo que te tiene que decir y no es la primera vez que nos miente. Repito una frase de Ángeles Pedraza (que fue presidenta de la AVT) sobre Marlaska y es que «cuando se quitó la toga perdió la dignidad». Ha perdido la dignidad absolutamente. A mí no me sorprende que nos esté mintiendo tanto en la crisis de Ceuta, porque las víctimas del terrorismo llevamos años sufriendo las mentiras del Gobierno.El edificio de la casa cuartel de la Avenida Cataluña se vino abajo. Hubo 11 muertos y 88 heridos, como los cuatro integrantes de la familia de Lucía Ruiz, nacida en un Hospital Militar y criada entre guardias civiles. Hoy reivindica a la Benemérita. Archivo Abc /Ramón Comet¿Qué recuerda del día del atentado?Todo. Absolutamente todo. Me despertó el ruido, la explosión. Estábamos todos en la cama, mi padre entraba de servicio un poco más tarde, era viernes, temporada de exámenes. Al explotar me desperté, noté que habían caído encima de la cama trozos de pared, recibí algunos golpes, en el suelo había muchos cristales del espejo que había en la pared… y lo siguiente que recuerdo es a mi padre entrando en mi habitación poniéndose el uniforme con la guerrera a medio abrochar. Me puso encima de la cama, de pie, quitó lo que había caído en la cama y me dijo: ‘¿Sabes lo que ha pasado?’ Y le dije: ‘Sí, nos han puesto una bomba, ¿verdad, papá?’. Sacudió unas zapatillas, me las puso y me sacó al salón de nuestra casa. A partir de ahí, recuerdo a mi padre bajar porque era el único guardia de la escalera que no estaba de servicio y recogió a todos los chiquillos que vivíamos en la escalera, los subió a mi casa, se aseguró de que la escalera estuviera bien y comenzamos a bajar. Vivíamos entrando por la puerta de la calle a la derecha, primer portal, y si salías recto, salías a la puerta que daba a la Avenida Cataluña. Cuando estábamos bajando, iba detrás de mi padre cogida de la mano, y me indicó que al salir fuese hacia esa zona. ‘Donde los pabellones de oficiales, sobre todo no vayas al otro lado’, dijo. Porque era la parte que había quedado toda derrumbada, en el suelo. Pero una vez abajo, yo miré hacia allí. Ver tu casa en el suelo es un trago, porque debajo se veía el humo, se oían gritos, era aún de noche, la neblina densa… Es complicado. ¿Y después, qué sensaciones han tenido los cuatro miembros de su familia?Cada uno lo ha llevado de una manera. Unos no quieren pasar por aquí y mi padre y yo veníamos ex profeso a hacerlo. Ese día, por ejemplo, recuerdo que fui a casa de un familiar de mi madre, que vivía aquí enfrente y se acercó en cuanto oyó la explosión. Me llevaron a su casa, pero mi madre dijo que fuera al colegio a Montañana. Cogía la ruta escolar un poquito más adelante. No sabíamos dónde íbamos a acabar ese día realmente. Y mi madre dijo: ‘Ya te llevaré yo luego al médico’, porque a mí me dolía una pierna, había caído parte de la pared en mi cama. A las 8.45 horas cogí la ruta escolar y mis compañeras me dijeron: ‘Te estábamos llamando a casa’. Y yo pensé: ‘¿A qué casa, Dios mío, si ya no tengo casa? Si no tengo de nada’.Iba con un chándal de mi primo, un jersey de una tía suya, zapatillas que me estaban grandes, era época de exámenes, en vísperas de las vacaciones, y tenía examen de Ciencias Sociales, y recuerdo a la profesora decirme: ‘Si no lo quieres hacer no lo hagas’. Y le dije: ‘Sí, lo hago, que he estudiado’. Luego no recuerdo bien, hay momentos que me contaron posteriormente: no comí, vomité en el pasillo… el shock típico y normal. Mi madre vino a buscarme con un coche oficial de la Guardia Civil, porque no conducía, nos llevaron al Hospital Militar, nos reconocieron y de ahí nos llevaron al Hotel Avenida, que era donde nos quedamos durante veinte días.¿Y su padre cambió mucho a partir del atentado?Muchísimo. Era una persona muy recta, metódica, firme y en el trabajo siguió siéndolo, pero en el trato familiar se volvió más permisivo. Se ablandó.Vio que era posible perder a su familia en un instanteEso es. Cambió la forma de educarnos, pero tanto de mi padre como de mi madre.En su relato no se advierte miedo. Aprendió a vivir con ello, pero… ¿cómo se aprende a vivir con ello?Tengo que dar las gracias a mis padres. En mi casa no se dejó de hablar del tema en ningún momento. Además, mi padre vino a hacer servicio aquí en los escombros, mucho tiempo, y yo me quedaba con él, venía para estar junto a él aquí. Eso sí que es terapia de choqueEntonces la psicología no tenía tanta profundidad. Ahora tenemos unos psicólogos buenísimos en la asociación. Mi padre y yo nos enfrentamos a ello a lo bruto. Vivíamos en el pabellón 17 y tengo el cartelito de la puerta en casa. De todos los asesinados, a quién recuerda especialmenteNos conocíamos todos. Llevábamos toda nuestra vida en el cuartel, yo me vine con 6 meses escasos. Nací en diciembre de 1976, y mis padres vinieron en junio de 1977. Por edad, ya que tenía 12 años, recuerdo sobre todo a Rocío Capilla. Jugábamos mucho. Éramos más afines… y también recuerdo a las gemelas de 3 años (Miriam y Esther Barrera) pues eran el juguete del cuartel. ¿Cómo le ha sentado haber sido nombrada Hija Predilecta de Zaragoza?Es un orgullo que te reconozcan en tu tierra el tiempo dedicado. Tengo que dar gracias a la asociación porque no me cansaré de decir que para una chiquilla criada en el cuartel, es un orgullo defender esta causa. No hay nada más bonito que dedicarte a una causa que te gusta, por muy dura que sea. Yo nací en el Hospital Militar de Zaragoza y además de al Ayuntamiento de Zaragoza por proponerlo, mi mayor agradecimiento es a la trayectoria que me ha facilitado la AVT. Y a las personas que me han enseñado lo que sé sobre la asociación y me han aconsejado siempre bien. Es un honor el reconocimiento y me ha hecho mucha ilusión.¿Con un Ayuntamiento del PSOE o con Pilar Alegría como presidenta de Aragón se les reconocería a las víctimas de la misma manera?Alegría, ¿de quién fue ministra?
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