Rabat rompe su silencio tras la desclasificación de comunicaciones sobre las alertas previas a la invaciñon de Ceuta del 30 y 31 de julio y responde a España lanzando una batería de preguntas sobre la gestión migratoria del Gobierno de sánchez. El Gobierno marroquí, a través de un contundente comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, rechaza de plano cualquier responsabilidad en los «lamentables acontecimientos» y niega que exista «ningún dato, hecho o informe» que demuestre implicación de las autoridades marroquíes. Coincide así con la versión aportada por el Gobierno sanchista.
El comunicado formula una serie de interrogantes dirigidos a España:
“¿Por qué se siguen formulando acusaciones contra Marruecos cuando ningún dato, hecho o informe establece implicación alguna de las autoridades marroquíes?
¿Por qué no se deporta a los migrantes ilegales cuando el Gobierno marroquí se ha comprometido oficialmente a recibirlos?
¿Y por qué se mantiene a los menores no acompañados alejados de sus familias, a pesar de los reiterados y urgentes llamamientos de Marruecos para su retorno?” Según el texto, “las respuestas a estas preguntas no deben buscarse en Marruecos, sino en los actores españoles afectados”.
Rabat lamenta además que “partidos históricos” —a pesar de su experiencia de gobierno— hayan caído “en este lodazal en el que la escalada irracional y populista prevalece sobre el sentido común”. El Reino “se niega a convertirse en un recurso electoralista” ni a ser “el chivo expiatorio de ajustes de cuentas políticos” en España.
El comunicado defiende la cooperación bilateral en materia migratoria y de seguridad, insiste en que Marruecos es un socio fiable y reclama un examen a fondo de los hechos para evitar que se repitan.
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