La rentabilidad de los depósitos bancarios comienza a reflejar el nuevo contexto económico marcado por las subidas de tipos de interés, como la que este jueves ha aprobado el Banco Central Europeo (BCE) al elevarlos al 2,5%. Aunque las entidades financieras van a su propio ritmo a la hora de mejorar la retribución de este producto. Por primera vez en más de dos años, el tipo de interés medio que ofrecen los ahorros a plazo ha vuelto a superar el 2% TAE (Tasa Anual Equivalente). Un hito que no se veía prácticamente desde el verano de 2024, aunque por entonces el contexto era de tipos a la baja, justo al contrario que ahora. Los intereses medios de los depósitos han alcanzado esta marca psicológica con la que los ahorradores podrán comprobar cómo los rendimientos de su dinero será algo superior que el que tenían hasta hace unos pocos meses. En septiembre del año pasado ese interés se situaba en el entorno del 1,6%. En ese rango se movieron los intereses de los productos bancarios a plazo durante todo el ejercicio de 2025. Aunque el marco financiero ha cambiado por completo este año tras el inicio de la intervención militar de Estados Unidos en Irán, a finales de febrero. La escalada de intereses, congelados durante todo 2025, ha ido en paralelo al conflicto militar entre Estados Unidos e Irán, que comenzó en febreroA medida que comenzó la guerra, los tipos de interés de los depósitos han ido avanzando hasta el 1,7% en abril, el 1,8% en mayo y prácticamente el 1,9% en el inicio del verano. Lo ha hecho en paralelo a las subidas de tipos del BCE, tanto las esperadas -la de junio- como las materializadas -la de este jueves-, siguiendo el camino trazado al mismo tiempo por la facilidad de depósito que el banco central ofrece a las entidades financieras y en función de cómo ha ido avanzando el euríbor en este periodo. Muy lejos de la inflación aúnEn cualquier caso, la remuneración que ofrecen los bancos por los depósitos de ahorro se encuentra muy lejos del nivel de inflación actual, que ya supera el 4,3% hasta agosto. Es decir, aún existe una pérdida de poder adquisitivo entre el coste de la vida y el rendimiento que se obtiene por los ahorros o inversiones materializadas en estos depósitos bancarios. Quienes, por ahora, no están notando tanto este cambio en las remuneraciones de sus ahorros son los clientes que ya tenían contratados productos bancarios. El interés medio de las cuentas a la vista o los depósitos a corto y medio plazo se mantiene intacto con respecto a los tipos que se aplicaban hasta antes del inicio de la guerra. En el primer caso, en el 0,16%. Y en lo relativo al plazo fijo, en el 1,60%. Se confirma así la política comercial histórica del sector financiero por la que se fomenta la contratación de nuevos productos con rentabilidades atractivas para atraer a más clientes, frente a la cartera de quienes ya se encuentran en el banco.Quienes ya tenían contratados depósitos no están notando tanto el alza de intereses al mantenerse los tipos en el entorno del 1,6%El depósito sigue siendo el producto estrella en el que los españoles más confían para dejar sus ahorros e intentar exprimir algo de rentabilidad. De hecho, hay entorno a un billón de euros acumulados en este tipo de productos, lo que representa prácticamente el 60% del Producto Interior Bruto (PIB) español; una de las proporciones más altas de toda Europa, donde los ahorradores tienden más a dejar su patrimonio en todo tipo de inversiones más allá de las estrictamente bancarias. Los depósitos siguen siendo un producto que no cubre la subida de la inflación. Un estudio de Revolut indica cómo la fragmentación del mercado y la escasa rentabilidad merman poco a poco el patrimonio de las familias. Para un hogar español con 10.000 euros ahorrados, la inflación destruye 270 euros de poder adquisitivo al año. Mientras en Europa se busca movilizar los 33 billones de euros de riqueza privada del continente, en España se acumula ese billón de euros en los bancos sin rentar, una de las mayores bolsas de liquidez inactiva en todo el continente. Invertir este dinero en mercados de capitales diversificados (tomando como referencia el 9,06% de rentabilidad anualizada a 10 años de un ETF del MSCI Europe) inyectaría 65.200 millones de euros anuales en la economía, y podría generar 691 euros por familia por cada 10.000 euros ahorrados, según este banco.
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