Tras conocer los planes de reestructuración del Grupo Volkswagen para finales de la década -en los que se incluye a la filial española Seat, el posible cierre de cuatro factorías y una reducción de empleo de hasta 100.000 trabajadores-, el Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha puesto de perfil y ha fijado públicamente una postura clara sobre lo que no va a hacer. Así, recientemente, el secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, descartaba de pleno una potencial intervención del Estado a través de inyecciones de capital o de compra de participación como hiciera en otros casos de empresas estratégicas, como Talgo o Telefónica. Sin embargo, en Moncloa sí ven con buenos ojos otras dos alternativas sobre el papel que, en su opinión, solucionarían el futuro de la emblemática marca española evitando su desaparición. Así, según ha podido saber ABC de fuentes políticas, el Gobierno confía en que desde Alemania se haga un ajuste de costes -sobre todo, laboral- que permita mantener la emblemática marca española amén de la exitosa Cupra; y, por otro, que surja un caballero blanco chino , similar a lo ocurrido con Santana Motor y Ebro, aprovechando las buenas relaciones comerciales entre ambos países y entre empresas del sector. Pero es más, aseguran las fuentes que desde las más altas instancias económicas del Gobierno se ha dado la orden interna de no entrar bajo ningún concepto en el capital de la compañía para intentar blindarla frente a los drásticos recortes que planea su matriz alemana ni oponerse a que esta buscara un comprador, a ser posible chino, ya instalado en el mercado español. No obstante, aunque se rechaza la entrada en el accionariado o «incluso en el consejo de administración», deslizan las fuentes, de forma oficial tanto el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, como el propio Ministerio de Industria, liderado por Jordi Hereu, insisten en que se pondrá «todo el esfuerzo necesario» para proteger la actividad de la factoría de Seat en Martorell y acompañar los planes de electrificación. De hecho, el propio número dos de Hereu aseguraba recientemente que tiene «cero dudas» de que Seat seguirá existiendo como marca , «ojalá idealmente con más inversiones y modelos», añadía. Además, se mostró convencido de que su pervivencia es una cosa distinta al grupo Volkswagen y que «Seat ha funcionado bien» a lo largo de su historia, erigida «punta de lanza» y en un referente de una estrategia para la industria de automoción en España, sustentada en una apuesta por el coche eléctrico que tiene el respaldo del Gobierno central, las Administraciones autonómicas y también por el sector.Buenas relaciones con AlemaniaY es que el Ejecutivo de Sánchez, que no quiere enemistad ni problema alguno con el socio europeo , está focalizando todos sus esfuerzos en asegurar que el Grupo Volkswagen mantenga sus compromisos industriales en España, especialmente la carga de trabajo en la planta de Martorell, independientemente de bajo qué marca se fabriquen los vehículos (ya sea Seat sea Cupra), dejando claro que las decisiones corporativas corresponden a la empresa alemana y no se van a resolver con dinero público español.El propio presidente de la Generalitat, Salvador Illa -recordar que la fábrica de Seat en Martorell emplea a unas 12.000 personas, de una plantilla total de 15.000, y que actualmente produce siete modelos: tres de la marca Seat (Ibiza, Arona y León), tres de Cupra (Formentor, León y Raval) y el Volkswagen ID. Polo- ve con buenos ojos la política del Gobierno central de acercamiento al gigante chino, tanto para buscar inversiones como pensando en abrir mercados para sus capitales y productos. Moncloa se pone como ejemplo lo ocurrido con Santana Motor y Ebro, aprovechando las buenas relaciones comerciales entre ambos países y entre empresas del sectorRecuerdan las fuentes que, tras analizar las opciones chinas de otros casos en España, el Gobierno confía más si cabe en esta segunda vía . Por ejemplo, en Santana, el resurgimiento de la marca llegó a través de la sociedad conjunta china Zhengzhou Nissan y la tecnológica china Anhui Coronet, así como tras una alianza con el grupo chino BAIC y con el grupo chino JAC Motors. Mientras, en Ebro, el 40% es hoy propiedad del grupo chino Chery y el 60% restante pertenece a la sociedad española EV Motors. También ponen en valor las declaraciones del propio presidente del Gobierno tras el acuerdo alcanzado en julio pasado entre Ford y la china Geely , cuando destacó que las inversiones supondrán «una garantía de futuro para los miles de empleos que estaban en riesgo en la planta valenciana de Almussafes, que producía 100.000 vehículos cuando su capacidad es de cerca de 400.000 vehículos».El Ejecutivo focaliza todos sus esfuerzos en asegurar que VW mantenga sus compromisos industriales en España, especialmente la carga de trabajo en la planta de Seat en MartorellFuentes financieras explican que esta segunda opción -la de un socio o comprador chino- no es nada descartable «ni una locura» ya que los magnates empresarios chinos están entrando de manera muy agresiva en el sector de la automoción española «como plataforma para desde aquí penetrar en el mercado europeo con marca ‘made in Spain’ ante la fuerte crisis que vive el mercado». No en vano, para los expertos del sector, España se ha convertido en la gran cabeza de puente de entrada en Europa de los fabricantes chinos de automóviles, con más de media docena de proyectos de inversión y producción. El equipo monclovita basa su optimismo en esta segunda vía en las buenas relaciones constatadas de la directiva del grupo alemán con varios fabricantes chinos. En la actualidad, Volkswagen mantiene acuerdos con Saic, Jac, Faw y Xpeng, aunque las fuentes consultadas apuntan a la primera firma como una hipotética mejor candidata para alguna operación en Europa acompañada por el grupo alemán, por lo que no descartan que la opción sea Seat.Recorrido limitadoTal y como publicó ABC tras desvelarse los planes de Volkswagen, desde la dirección de Seat se precisó que no hay todavía una decisión tomada, aunque se reconoce que VW y Seat, de la que la primera es su única propietaria, están «inmersos en una profunda transformación basada en nuestro compromiso con la electrificación», un reconocimiento implícito de que Seat como marca, sin ningún modelo cero emisiones ni presente ni futuro, tiene un recorrido limitado.«El contexto global ha cambiado significativamente, impactando de manera severa en el sector del automóvil, especialmente en el último año», se reconoce en Martorell, lo que obliga a Volkswagen a plantear una severa reestructuración que pasa, inevitablemente por el cierre de fábricas, despidos y redefinición de marcas y estrategias. El empuje de los fabricantes chinos y los mayores costes de producción, particularmente en las plantas alemanas, empujan al gigante automovilístico liderado por Oliver Blume a apretarse el cinturón, en un ajuste que podría alcanzar los 100.000 empleos, la mitad de los cuales se encuentran fuera de Alemania.Es aquí donde el futuro de Seat como marca , en ningún caso como compañía, estaría en cuestión. Que el futuro de la histórica corporación española, con 76 años de historia a sus espaldas, pasa por Cupra -su submarca más deportiva nacida en 2018-, no es ningún secreto, y que ello implicará la supresión de Seat como emblema, tampoco. La duda estaba en conocer los plazos, algo que ahora podría tomar concreción.En la misma información de ABC, fuentes internas conocedoras del proceso precisaron que la posibilidad de que Seat llegue a su fin como marca en 2029 «tiene base». Desde Martorell se insistió en que el «objetivo es hacer que todo el Grupo Volkswagen y sus respectivas compañías sean más eficientes y ágiles, así como aprovechar de forma sistemática potenciales sinergias tecnológicas».
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