La nutricionista y tecnóloga de los alimentos, Mónica Acha, ha desmentido uno de los mitos más extendidos en la nutrición, pensar que el desayuno es la comida más importante del día. Al menos, el desayuno entendido como una ingesta nada más despertarse.En su canal de YouTube ‘xNutrición Dietética’, la experta advierte de que, al llegar a los 50 años, la manera de alimentarse por las mañanas suele empeorar significativamente.Ya sea por la falta de tiempo por un aumento del sedentarismo, Acha asegura que «a partir de los 50 las estadísticas también nos dicen que el desayuno brilla por su ausencia: café con leche o café solo y se acabó».El mito del desayuno tempranoAcha desmitifica la idea de que hay que desayunar obligatoriamente nada más salir de la cama: «Tradicionalmente también se nos ha dicho que el desayuno era la comida más importante del día. Actualmente sabemos que no es así y menos aún cuando pensamos en ese desayuno como una comida temprana».La experta aclara que si una persona no siente hambre al despertarse, no debe forzarse a comer inmediatamente. Para la nutricionista, el desayuno es simplemente la primera ingesta sólida que rompe el ayuno, sin importar la hora a la que se realice. Sin embargo, remarca que tomar únicamente un café, o acompañarlo solo con una magdalena o un par de galletas, no aporta los nutrientes necesarios en esta etapa de la vida.A partir de los 50 años, se acelera la pérdida de masa muscular y se aumenta el riesgo de sufrir osteoporosis o resistencia a la insulina. Por ello, Mónica Acha destaca que la primera comida del día debe enfocarse en la prevención. «Debemos priorizar en el desayuno las proteínas, el calcio, la vitamina D y los ácidos grasos omega-3; es decir, todo aquello que va a reducir los factores de riesgo asociados al envejecimiento acelerado», sostiene.Para lograr este aporte nutricional sin complicaciones, la tecnóloga de alimentos propone el yogur como un alimento prioritario por su tolerancia digestiva. Recomienda acompañarlo de avena integral (energía de asimilación lenta), un puñado de nueces picadas (grasas saludables) y arándanos o chocolate negro alto en cacao por su poder antioxidante.Otras opciones serían unas tostadas saladas con pan de masa madre o integral con aceite de oliva y jamón curado. O una opción baja en carbohidratos, con huevos revueltos con queso o jamón, evitando el pan refinado.Además, la tecnóloga también advierte de la moda de sustituir la leche y los lácteos de origen animal por bebidas vegetales por miedo al colesterol. Ya que se reduce el consumo de calcio y proteínas, lo que se está relacionando con un aumentado de casos de osteoporosis y alteraciones tiroideas en adultos mayores.
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