En Puerto Chico, las calles llenas de baches, las aceras imposibles para carritos de bebé o sillas de ruedas y las losetas levantadas por los árboles están más cerca de convertirse en una vieja pesadilla. Más de un año después de denunciar la situación de abandono en la que se encontraba la colonia, que no se ha rehabilitado en 40 años, como publicó ABC, los vecinos de este rincón de Latina empiezan a ver por fin con ilusión el principio de la transformación del barrio, un compromiso que adquirió el gobierno de Almeida en junio del año pasado. «Ha sido unos meses formidables, ahora por fin estamos recogiendo el trabajo de muchos años. Aunque aún no han empezado las obras, ya está todo el plan aprobado», cuenta orgulloso Abel Montalvo, presidente de la asociación de vecinos, que reconoce que en este tiempo han tenido ya varias reuniones a iniciativa de las autoridades, algo impensable antes de que los medios de comunicación multiplicasen el eco de sus quejas.«Lo primero que van a hacer es la calle central peatonal, el eje de las calles de Valmojado y Camarena», apunta el representante de los casi 11.000 vecinos que viven en este enclave del sur de la capital. El plan municipal contempla, en esta primera fase (que contará con una financiación de 6,3 millones de euros) la creación de un eje peatonal con zonas verdes, espacios de encuentro, reorganización del tráfico y nuevos aparcamientos. «Las obras empezarán a finales de este año, esta primavera ya han estado por aquí los técnicos con cámaras, haciendo comprobaciones y midiendo. Y también nos han cambiado las farolas», señala Montalvo, que fue premiado el pasado mes de junio en el 50 aniversario de la constitución del distrito de Latina. Fue allí, relata, cuando Almeida le recordó que antes de final de mandato verían ya los primeros resultados del plan. Mientras, a lo largo de este año, apuntan desde el consistorio, no han estado ni mucho menos parados. «La principal dificultad que ofrecía Puerto Chico no era construir una calle o reformar una plaza. La verdadera complejidad ha estado en resolver una situación urbanística y registral que se arrastra desde hace más de medio siglo», explica a este diario Álvaro González, delegado del área de Vivienda. En 1961 se dio luz verde al plan parcial del barrio y durante los años sesenta y setenta se construyeron y vendieron las viviendas. «Posteriormente, la promotora desapareció sin completar la urbanización y la realidad construida no llegó a ejecutarse plenamente conforme al planeamiento y al proyecto de reparcelación. Como consecuencia, determinados viales, zonas verdes y espacios interbloque no llegaron a incorporarse al patrimonio municipal y su situación jurídica quedó sin resolver. Hoy, aproximadamente el 39% del ámbito corresponde a espacios interbloque con una situación indeterminada o una propiedad fragmentada. Un ejemplo especialmente significativo es el resto de una de las seis fincas matrices del ámbito: 27.263,55 metros cuadrados vinculados a los propietarios de 2.058 viviendas y 43 locales mediante participaciones indivisas inseparables», destaca. Parcela a parcelaDe hecho, en los más de 64.000 metros públicos en los que quiren actuar (el equivalente a unos nueve campos de fútbol) se han encontrado discrepancias entre la realidad, el planeamiento histórico, el Catastro y el Registro. Había suelos privados que se usaban como espacios públicos, jardines, zonas estanciales y recorridos peatonales con varios propietarios, zonas verdes que figuraban en el planeamiento y que nunca llegaron a ser cedidas al ayuntamiento… Incluso una finca privada que contaba con 240 plazas de garaje. Un auténtico embrollo jurídico y registral que han tardado meses en «regular» en lo que han denominado una auténtica «microcirugía» de la propiedad: identificar las parcelas, conocer sus titulares, reconstruir la situación registral y determinar los mecanismos jurídicos necesarios para ordenar el espacio. El 39% de la colonia corresponde a espacios interbloque con una situación indeterminada o una propiedad fragmentadaEste trabajo, enmarcado en el Plan Regenera, cuentan desde el área, puede incluir, en función de la parcela, distintas tareas, desde localizar a los propietarios hasta analizar la documentación histórica y el establecimiento de servidumbres.Una vez resuelto este obstáculo, continúa González, «el objetivo es acometer una regeneración profunda que mejore la accesibilidad peatonal y, especialmente, el acceso de los vehículos de emergencia, incorpore más zonas verdes, genere espacios de encuentro vecinal y adapte el barrio a los retos actuales de sostenibilidad y calidad urbana». De hecho, los vecinos, puestos a pedir, apunta Montalvo, han solicitado que en el plan de urbanización se proyecten también fuentes, que nunca han tenido, y pérgolas para dar sombra.El delegado de Vivienda, Álvaro González, presentó el año pasado el plan para la colonia de Puerto Chico AyuntamientoLos trabajos de esta primera fase, esperan desde el Área de Vivienda, comenzarán en el primer trimestre de 2027 y tardarán unos 20 meses en ejecutarse. «La segunda fase se encuentra actualmente en proceso de gestión del suelo. Su calendario de obras dependerá de la culminación de esta regularización, por lo que todavía no es posible fijar una fecha de inicio. La previsión es que, una vez pueda comenzar, tengan una duración aproximada de dos años», concreta González. Esta segunda fase destinará 7,8 millones a renovar pavimentos, iluminación, accesibilidad, movilidad y garantizar el acceso de vehículos de emergencia. «La regeneración de estos ámbitos permite garantizar el paso de bomberos, ambulancias y otros servicios esenciales, mejorando la capacidad de respuesta ante cualquier contratiempo y aumentando la seguridad de los vecinos», insiste González.Además de todo este proceso de regeneración del barrio, en Puerto Chico se está actuando también a través de otros planes municipales para mejorar los edificios y sus elementos comunes, como el Plan Transforma Madrid 2025 y 2026, dirigido a mejorar la accesibilidad, conservación, eficiencia energética y salubridad de barrios vulnerables, y el Plan Rehabilita. Todas estas inversiones se sumarán al plan de la EMVS que ya se estaba tramitando, financiado con fondos europeos, que destinaba 2,1 millones de euros a la rehabilitación de 119 viviendas y 318.060 euros para adecentar las vías urbanas, pero que se antojaba insuficiente para la reforma que exigía Puerto Chico.En más rinconesEl problema de Puerto Chico, explica González, se da en más puntos de la ciudad construidos entre los años cincuenta y ochenta bajo el modelo de «bloque abierto»: «Madrid cuenta con una parte muy importante de su ciudad consolidada construida antes de 1985; existen zonas interbloque que funcionan de hecho como espacios de uso colectivo, pero cuya situación jurídica y registral no quedó completamente resuelta. En muchos casos, la propiedad está fragmentada entre distintos titulares o existen discrepancias entre la realidad física, el planeamiento histórico, el Catastro y el Registro». Este problema de propiedad «desordenada» se da en muchas colonias levantadas entre los años 50 y 80 con el modelo de «bloque abierto»Por eso, durante décadas, explica, a la Administración le ha costado actuar en estos espacios. De hecho, relata, esa es la singularidad del Plan Regenera y, dentro de sus herramientas, lo que llaman Planes Especiales de Regularización de Espacios Libres (Perel), que buscan ordenar estos espacios para poder actuar en ellos con garantías. «Muchos de estos barrios cuentan con viviendas de reducido tamaño y con una elevada densidad residencial, por lo que el espacio público adquiere una importancia fundamental como extensión de la vivienda», concluye, antes de subrayar que la actuación de Puerto Chico, «pionera», es uno de los mejores ejemplos de esta «nueva forma de hacer ciudad».
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