Los españoles ven cada vez más similitudes entre animales y personas. Una amplia mayoría cree que la fauna siente o tiene miedo de una forma muy parecida a la de los hombres, pero además un 47% está de acuerdo o muy de acuerdo con la afirmación de que los animales «tienen la capacidad de razonar» y otro 37% cree que «tienen la capacidad de planificar sus acciones de manera similar a los seres humanos», atribuyendo así cualidades no solo sensitivas sino también cognitivas a los animales.Estos son algunos de los datos que arroja el estudio ‘Percepciones y actitudes ante los animales 2026’, que la Fundación BBVA elabora desde hace más de quince años y que examina percepciones y actitudes hacia los animales a través de un cuestionario a más de 2.000 personas. Tras analizar catorce indicadores de la cercanía entre animales y seres humanos, el estudio concluye que solo el 7% de los españoles sitúa a los animales en esferas claramente distantes a nivel social, cognitivo y emocional. «La creciente presencia de animales de compañía en el hogar, fenómeno que permite a aproximadamente la mitad de la población observarlos e interactuar directamente con ellos, el incremento de atención por parte de los medios de comunicación, los documentales de naturaleza y animales han contribuido a ampliar la frontera de la ética, incluyendo progresivamente al mundo animal en el dominio de las consideraciones, valores y principios morales», dice el estudio.Donde más consenso hay es en las afirmaciones ‘emocionales’. Los españoles aseguran que los animales sienten dolor físico de forma similar a los humanos (valoración media de 8,5 puntos en una escala de 0 a 10), miedo (7,6 puntos), disfrutar jugando (7,4 puntos) de manera semejante. También poseen cualidades sociales, ya que cuidan de sus descendientes de forma parecida a los humanos (7,4 de nota media) y mantienen vínculos familiares similares (7,0). En la parte cognitiva, sin embargo, existe menos consenso. Aun así, destacan valoraciones medias que rozan el aprobado como que los animales piensan y planifican sus acciones de manera similar a los humanos (media de 4,5 y 4,7 respectivamente). Modificación genéticaEl estudio evalúa también las acciones dirigidas hacia el mundo animal, entre ellas la actitud hacia la modificación genética de animales. En los últimos meses, esta práctica se ha convertido en noticia por la existencia de empresas capaces de crear perros y gatos que no generan alergia a sus dueños. También ha permitido avances médicos, como los nueve meses que un riñón de cerdo modificado mantuvo con vida a un hombre (hasta que logró un riñón humano). Y se están alterando vacas para intentar reducir sus emisiones de metano y cerdos de granja para atajar enfermedades. Sin embargo, retocar el ADN de un animal sigue siendo una práctica muy polémica. Hasta un 76% de los españoles lo considera un problema grave o muy grave.El abandono, el tráfico ilegal de especies y el maltrato son las comportamientos que más condenan los ciudadanos respecto a los animales (el 95%, el 90% y el 88% respectivamente lo considera un problema muy o bastante grave). En cuarto puesto estaría el atropello de animales en las carreteras (79%) y, a continuación, la modificación genética de animales (76%). Sin embargo, cuando se pregunta a los españoles sobre el uso de animales en investigación científica, las respuestas están más divididas: el 46% lo considera muy grave o grave, el 34% lo considera poco grave y el 16% dice que no representa problema alguno. De hecho, los españoles matizan mucho sus respuestas al conocer la finalidad del uso de animales. Les parece aceptable (valoración media de 7,3, siendo 10 «totalmente aceptable») la investigación veterinaria con animales para mejorar su propia salud; su uso para alimentar a los seres humanos (media de 6,3); su uso en investigación médica (6,5) y en investigaciones científicas para mejorar el conocimiento de la vida (6,3). En cambio, cuando la finalidad es recreativa, la aprobación se desploma: apenas llega al 1,6 cuando se emplean para fiestas locales y circos, y al 1,1 si se usan para abrigos de piel.
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