El Gobierno, el PSOE y la Policía Nacional empiezan a metabolizar lo ocurrido con el informe policial que ha reventado la estrategia gubernamental de blanqueamiento de Marruecos respecto a la invasión de 80.000 personas en Ceuta este verano. La digestión ha derivado en una sospecha creciente en torno al expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero . Asediado por la Justicia, el ex jefe del Ejecutivo, principal sostén moral y político de Pedro Sánchez, hasta hace unos meses, ha pasado de estar «derruido» antes del verano a encajar ahora el progresivo alejamiento de Pedro Sánchez, que marca públicamente distancias con él ante la alta probabilidad de una eventual condena por el cobro de una comisión de medio millón de euros a cambio de sus gestiones para la concesión del rescate a la aerolínea Plus Ultra. Ese distanciamiento ha permitido atar cabos a una parte del Gobierno y de los mandos policiales consultados por ABC, que ven en la ocultación por parte del director general de la Policía, Francisco Pardo , una «operación de la cloaca policial» vinculada al expresidente Zapatero, en venganza a la soledad en la que se halla inmerso, tras el baño de realidad por el hallado de las joyas en su oficina de la calle Ferraz. Altos cargos y responsables policiales niegan que Pardo estuviera obligado a ocultar el contenido del informe y lo relacionan con una lucha de poder en el seno del cuerpo policial para y evidenciar que Marlaska «ni controla ni ha controlado nunca Interior». La figura clave es la de Paco Pardo, el «comisario político» del exministro de Defensa, José Bono, con quien comparte localidad natal y que es quien «le llevaba la cartera a Bono y consiguió medrar gracias a él». El jefe de los policías no comparte la naturaleza del cuerpo policial. Sus códigos son políticos y, gracias a sus influencias durante el Gobierno de Zapatero, ascendió a la secretaría de Estado en 2004 y a presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha en 2007. Son conocidos sus vínculos con Marruecos. Y son muchos los altos cargos de Interior y Exteriores que explican que sus relaciones con el régimen alauí responden a su voluntad de «proteger a Marruecos» y, ante todo, «los intereses de Bono, Zapatero y Moratinos allí». Como ha publicado ABC, es frecuente su frecuencia en Tánger, donde veranea de forma habitual y donde comparte confidencias con quien fuera su mentor político manchego. Su reunión en Madrid en enero de 2025 con el responsable de los servicios de inteligencia de Marruecos, Abdellatif Hammouchi , desvelada por Okdiario, disparó las sospechas de la intensificación de esos vinculación con el régimen marroquí, pese a los vaivenes en las relaciones entre España y Marruecos, por el viaje a Argelia de Sánchez y el anuncio del ejecutivo español de conceder la nacionalidad a los descendientes de los saharauis. La posterior condecoración de Interior a Hammouchi por parte de Interior confirmó esas sospechas.Mandos policiales apuntan a Pardo Piqueras como un «enlace» con Marruecos de capital importancia. Y fuentes gubernamentales sostienen que se trata de un mero «ejecutor» que «ya no lo maneja Bono sino Zapatero», la clave de bóveda en las relaciones internacionales del PSOE en general, y con Mohamed VI en particular. Las citadas fuentes consultadas por ABC apuntan a una incipiente ruptura entre el zapaterismo y el sanchismo. Evidencia de ello ha sido la ausencia del expresidente Zapatero este verano en el Palacio de La Mareta en Lanzarote, donde veranea el expresidente del Gobierno, quien solía ser invitado por Sánchez en cada periodo estival. El distanciamiento entre ambos conlleva un alto riesgo para Sánchez en la medida en que Zapatero «sigue controlando a la cúpula de la Policía Nacional» a través de Paco Pardo y de su exjefe de seguridad en Moncloa, Segundo Martínez, actual responsable de seguridad de la tecnológica china, Huawei, que contrató los servicios del expresidente del Gobierno para lograr la implantación del 5G en España. Según mandos policiales, «fue Segundo Martínez quien propuso el nombramiento del ex DAO» José Ángel González, conocido como Jota. Pero su dimisión forzada por un presunto caso de agresión sexual a una subordinada le apartó del cargo. La causa de ZapateroEstas fuentes sostienen que este caso fue fruto de una guerra interna para apartarle de la dirección operativa, que hizo perder influencia al expresidente Zapatero. Ello, sumado a la investigación de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional, cuerpo neutralizado desde hace años en sus funciones de policía judicial en beneficio de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil -«menos sensibles a las injerencias políticas»-, ha generado el malestar de Zapatero ante una causa contra él que «jamás pensó que llegaría tan lejos», según fuentes cercanas. Las fuentes socialistas y gubernamentales consultadas ven en las tensiones entre el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska y Paco Pardo la mano del expresidente del Gobierno, quien manifiesta a sus allegados estar sufriendo una «persecución judicial». Sin embargo, la novedad en el estado anímico del presidente es que donde hace meses manifestaba su convicción de que «la causa quedará en nada», ahora «ya es consciente de que podría no librarse de una condena, y probablemente, tampoco sus hijas». Ello motiva la preocupación de dirigentes socialistas: «Zapatero morirá matando». Una afirmación que inquieta a quienes las mencionan porque es el expresidente del Gobierno quien «ha controlado al tiempo el ministerio del Interior y la política exterior». Un cocktail molotov para Pedro Sánchez, cuyos principales colaboradores no son ajenos que fue una «operación del zapaterismo» la que motivó la destitución fulminante de la mano derecha de Sánchez, José Luis Ábalos , por entrar en colisión directa con sus negocios y con las operaciones de rescate. Entonces, ganó Zapatero. Ahora, se libra una batalla incipiente entre los núcleos duros de las dos facciones que han sostenido al Gobierno, que se evidencia en la relación epistolar abierta entre Marlaska y Paco Pardo. La duda de las fuentes consultadas es si se trata «solo de un aviso» o irá in crescendo a medida que avance la instrucción judicial contra el expresidente.
Powered by WPeMatico