Hace tan solo unos días, Irene Villa compartía con sus seguidores de Instagram que en el mes de octubre había vivido «un susto de muerte» con motivo de un inesperado revés de salud de su marido, David Serrato. Ingresó en el hospital Santa Bárbara de Soria después de un largo tiempo sufriendo dolores cuyo origen, por ahora, se desconoce. Los médicos le realizaron varias pruebas que revelaron que tenía trombos, embolismo pulmonar, paquetes adenopáticos y ganglios en distintas zonas del tórax. Al tener un diagnóstico más claro, la pareja comenzó a ver algo de luz en la situación, pero finalmente, la evolución no está siendo la esperada.
Así se lo ha hecho saber la propia Irene a la web de Informativos Telecinco, donde ha revelado que aún se encuentra a la espera de los resultados de la biopsia y que David no ha mejorado en este tiempo. «No está bien. Sigue con ganglios inflamados en distintas zonas del tórax y con mucho dolor. Estamos deseando que empiece ya un tratamiento efectivo. Está siendo eterno», explicaba. Una situación que le está suponiendo un gran desgaste emocional, ya que, a pesar del tiempo transcurrido, no ve ningún tipo de mejora en su marido. Pero no solo eso, y es que también ha compartido que la vida de David ha corrido peligro. «Casi me dejan viuda, aún no tiene tratamiento. […] Todo está siendo extremadamente lento», sentenciaba.
A pesar de la incertidumbre y los dolores, Villa ha destacado que la actitud con la que su marido está afrontando la situación es de admirar, y que la fortaleza que demuestra cada día es sin duda parte de su esencia. «Él es el que me da fuerza a mí, porque su actitud es alucinante. Dice que siente mucho amor a su alrededor y que va a salir de esta», contaba.
Ahora, Irene y David están completamente centrados en la recuperación de este último. De hecho, hace tan solo unos días, Irene publicó en sus redes sociales que dejará a un lado su agenda para estar al lado de su marido en estos difíciles momentos. Al menos, hasta que consiga un tratamiento que le permita recuperarse de este bache de salud. «Como dice David, la vida nos para por alguna razón. Llevamos 5 años sin parar. Toca abandonar mi ritmo frenético y adaptarme al suyo, al soriano. ¡Por salud!», explicaba.
Cabe destacar que esta no es la primera vez que David se enfrenta a una situación médica similar. En 2007, fue diagnosticado con un linfoma de Hodgkin en estadio IV, el cual terminó superando. Desde entonces, no se ha resentido de su enfermedad y esperan que los resultados de la biopsia no marquen ningún tipo de recaída. No obstante, por ahora, solo queda tener paciencia y seguir las indicaciones médicas.
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