Acorralada entre las contradicciones del Gobierno y las reivindicaciones de Rabat, la Ceuta del mestizaje y las cuatro culturas se ahoga en su propio límite sin más escudo que su españolidad. Julia Albiñana, una vecina de la ciudad, alza la voz para desmantelar las etiquetas de «ultraderecha» que el Ejecutivo le cuelga desde la península, retrata el ahogo económico y emocional de unas calles militarizadas sin soldados, y advierte que la inacción del Gobierno no doblegará a un pueblo que solo sabe aguantar, resistir y exigir ayuda antes de que la paz social salte por los aires.— ¿Cómo describiría el espíritu de las protestas y de Ceuta en general, frente a quienes las señalan como manifestaciones de ultraderecha?— Ceuta no es de izquierdas, ni de derechas, ni facha, ni xenófoba. Es uno de los mejores ejemplos de España en el ámbito de la multiculturalidad. Convivimos cuatro religiones —cristiana, musulmana, judía e hindú— en una armonía en la que se producen matrimonios mixtos con total normalidad. No somos ultras, somos españoles y nos encanta nuestra españolidad. Es normal ver a un caballa con algún elemento de España sin ninguna connotación política, a diferencia de lo que sucede en la península. Nos gusta demostrar que somos españoles y ser español no es como dicen los políticos, es lo que hace Ceuta: tender la mano, proteger a las niñas, ayudar, gestionar y pedir ayuda. Por eso, si el ministro Marlaska define quiénes son la ultraderecha y los fascistas, que deje esto para otras personas, porque no está capacitado para hacerlo. — ¿Qué hay detrás de la respuesta que se ve en las calles?— Estos días se han visto sucesos más agresivos de lo necesario, pero es la respuesta límite de lo que nos está sucediendo. Estamos completamente asfixiados. Nuestro presidente, Juan Jesús Vivas , está sufriendo en carne viva, defendiendo nuestras calles y los espacios urbanos y la respuesta que están dando las instituciones centrales es claramente insuficiente. Tenemos derecho a estar enfadados porque pedimos ayuda y no acuden. Además, cuando intentas gestionar tu propia seguridad porque estamos agobiados, que en ningún caso está justificada la violencia, te tachan de facha y de ultraderecha. — ¿Hay riesgo de que la situación se descontrole?— Los ciudadanos de Ceuta no nos vamos a ir. No vamos a permitir que esto nos supere. Por suerte, toda la población está unida, los cuatro credos estamos unidos. Esta crisis la están utilizando como arma para agredirnos y lo que pretenden no lo vamos a consentir. Cuando sucedió el episodio de la playa de Benítez , los vecinos hablamos entre nosotros y dijimos que ‘así no’. Es verdad que nos estamos organizando , pero no para actuar con violencia, no para tomarnos la justicia por nuestra mano. Lo que no vamos a permitir es dejar pasar la inacción del Gobierno. La culpa no la tiene la sociedad caballa, la responsabilidad es del Gobierno. Y más aún cuando se entiende cuál es la legalidad de las ciudades autónomas, que es distinta a la de las comunidades autónomas, por lo que la competencia de la mayoría de cuestiones son del Gobierno central. Para entendernos, es como si fuéramos un ayuntamiento venido a más. Sabiendo esto, ¿cómo vamos a tratar expedientes de al menos 10.000 inmigrantes si somos 80.000 habitantes? No tenemos ese pulmón. Hasta que el Gobierno no actúe, la sociedad ceutí no va a parar. — Pese a todo, ¿por qué deciden quedarse?— No nos queremos ir porque estoy en mi casa. Es nuestra casa. Políticamente hablando, somos una isla, pero en nuestra cabeza solo cabe aguantar y resistir porque es nuestra tierra. La gente de fuera no entiende cuánto amamos los caballas nuestra tierra y España. Por eso nos duele tanto que este Gobierno, que ahora nos tacha de extremistas y ultras, nos haya mentido a la cara. Salimos a protestar precisamente por esto . Se difundió que se iban a utilizar zonas urbanas para alojar a los inmigrantes, como escuelas o polideportivos. El delegado del Gobierno salió a desmentirlo y, al día siguiente, salió publicado en el BOE la habilitación de esos espacios urbanos. ¿Cómo se te ocurre meter ese foco de tensión dentro de la ciudad, en plena zona urbana, con los niños de por medio? Me estás encerrando en mi propia casa para que esta gente pueda estar. Esto demuestra que no conocen la realidad, que no están controlando ni la situación ni los recursos. Por no hablar de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de Estado, no se puede tener en torno a 200 efectivos para controlar a una cantidad de al menos 10.000 personas. Además de que en breve empieza el curso escolar y es necesario proteger los colegios. A pesar de todo, no vamos a dejar nuestra ciudad. Muchos estudiamos fuera de Ceuta y decidimos volver a nuestra tierra, apostar por ella, cuando tenemos más oportunidades laborales en la península. — ¿Qué papel cree que está jugando Marruecos en esta crisis?— Todos sabemos que Marruecos utiliza a su población como carne de cañón para presionar a España. Que el Gobierno de nuestra nación no responda es algo que no acabamos de entender. Se sabe que todos los años cruzan más personas durante las fiestas patronales y Marruecos no actúa . Además, la entrada del 30 de julio eran la mayoría marroquíes y la del 15 de agosto, por los vídeos, se ve que la mayoría eran subsaharianos. Por tanto, si pudieron frenar la segunda, también podrían haber frenado la primera. Da la sensación de que a Marruecos le apetece mostrar a España la capacidad que tiene para generar este tipo de situaciones dramáticas. Además, se ha visto que ministros marroquíes sostienen que sus ciudadanos tienen derecho a cruzar a Ceuta y Melilla porque consideran que están ocupadas y que deberían estar bajo su soberanía . Marruecos no ha pedido perdón ni quiere recuperar los cuerpos de sus fallecidos. Se ha visto cómo el coche funerario intentaba cruzar la frontera y no ha podido porque Rabat se negó. Al final se están enterrando aquí porque nadie los reclama. Son sus ciudadanos y nos los reclaman, sus niños están aquí y no ponen los medios ni las facilidades para que vuelvan con sus padres. — ¿Y el papel del Gobierno con el reino alauí?— Nadie de este Gobierno frena a las mafias, además de que no han pedido ningún tipo de explicaciones a la embajada después de las reivindicaciones de sus ministros. Marruecos no es un país democrático y aún así nosotros no pedimos explicaciones. Nos enzarzamos con Italia y llamamos a su embajador por unas declaraciones, pero no llamamos a Marruecos cuando dice que Ceuta y Melilla son suyas. Es la inacción total de siempre. Además, da la sensación de que este Gobierno prefiere culpar a Vivas antes que actuar. — ¿Cómo ha cambiado la sensación de seguridad en la ciudad, y siente que Ceuta recibe el mismo trato que el resto de España?— Las manifestaciones son pacíficas en su inmensa mayoría. Ahora ha habido algún altercado puntual pero nada más. Las agresiones se vienen dando desde el 30 de julio. Antes, Ceuta era una ciudad segura. El índice de criminalidad está ahora disparado, con 16 y 17 puntos, cuando el índice más alto del año pasado era de 6. Lo estamos pasando mal, ayer no podía dormir y escribí por el grupo de amigos de WhatsApp y la mitad estaban en la misma situación que yo, un mes más tarde del asalto. Genera tanta decepción… Esto demuestra que para el Gobierno central hay ciudades de primera y segunda, y Ceuta se puede considerar de tercera. Políticamente no importamos. Si esto llegara a pasar en la península, pasarían otras cosas muy distintas. — ¿Teme que todo esto derive en un problema económico o social dentro de la propia ciudad?— El miedo que tenemos no es tanto a vivir aquí o no a futuro, es el miedo de que nos va a tocar aguantar esta situación durante mucho tiempo. Desgraciadamente, no sabemos cuándo ni cómo va a acabar. Hay negocios que ya han tenido que cerrar por las pérdidas después de un mes cerrados o semiabiertos. ¿De qué van a vivir estas familias si esto se alarga? Parece que esto, como mínimo, aguantará hasta finales de año. Vamos a tener que arrimar el hombro, quedarnos y aguantar. Sin dejar que nos pueda el miedo. Al mismo tiempo, asusta que esto se pueda convertir en algo más agresivo y que tengamos un problema civil dentro de la ciudad. Pero Ceuta es una ciudad pacífica y somos buena gente, no nos estamos dejando llevar por la espiral de ira, que sería muy fácil de asumir. Creo que gracias a Vivas, que conoce muy bien a esta población, todo el mundo se está apoyando para salir de esta crisis que, en realidad, debería avergonzar a todo el país. Quiero ser positiva: vamos a salir de esta, a pesar del abandono institucional que sentimos.— ¿Qué mensaje le gustaría lanzar al resto de España?— Este lunes hay convocada una manifestación en la que participarán bomberos, sanitarios, médicos, enfermeros, etc. Desde los Colegios de profesionales, nos han pedido al resto de profesiones que nos sumemos a la protesta. Quiero dejar claro que esta manifestación no ha sido convocada por el PP y Vox. Llevamos pidiéndola los ceutíes desde hace tiempo, no es una cuestión política. De hecho, hemos dejado de lado a gente de fuera que ha querido colarse en esta protesta. Que desde Sevilla dijeran que no fuéramos a la manifestación me da igual . Lo que necesitamos es que todos los españoles, y toda Europa, vean lo que está pasando aquí: estamos hablando de dos de las fronteras terrestres de Europa con África, y tienen que saberlo.
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