Cuando se habla de cuidar la salud, el músculo suele quedar en muchas ocasiones relegado a un segundo plano frente a otros indicadores como el peso o el porcentaje de grasa. Sin embargo, mantener una buena masa muscular es uno de los elementos fundamentales para preservar la fuerza, la capacidad funcional y la autonomía durante el envejecimiento.Isabel Viña, médico especializada en salud hormonal y fundadora de IVB Wellness Lab , el peor error que se comete en este sentido es no entender que el músculo no responde tanto a la intensidad como a constancia . Es decir, «mucho más importante que apuntarse hoy al gimnasio e ir tres veces a la semana a hacer ejercicios de pesas súper intensos, algo poco sostenible a largo plazo, es entender que hacer una vez a la semana intensidad leve o moderada, va a proporcionar muchos más resultados. En definitiva, no sirve de nada realizar de golpe tres meses a tope en el gimnasio y dejarlo cuando lleguen las navidades -aseguró en conversaciones con ABC tras la presentación de Muscle Guard, la nueva fórmula desarrollada para acompañar al cuerpo con una capa de protección nutricional cuando el reto es mantener la masa muscular-. Por tanto -advirtió-, es mucho mejor la constancia imperfecta a la hora de trabajar el músculo que la perfección puntual».En su opinión, el segundo gran pilar es que el músculo necesita nutrirse . «¿Y cómo?, me pregunta mucha gente -confesó-. Yo hago siempre la analogía de una pared que necesita ladrillos y cemento porque aún se cometen muchos errores. ¿Qué es el ladrillo?, la proteína. ¿Qué es el cemento?, los hidratos de carbono, pero no cualquier hidrato , no nos recomendables los ultraprocesados, sino los de calidad como cereales integrales, pseudo cereales como la quinoa, la patata, el boniato, el arroz -y si puede ser vaporizado mucho mejor ya que mejora la respuesta de la glucosa-… Si sólo das al músculo proteínas, falta ese ungüento que va a permitir que la pared sea firme. Las mujeres en general tenemos este miedo a no quierer engordar y, por eso, limitan los hidratos , por lo que resulta muy complicado hacer una pared sólida solo con ladrillos». La especialista pone el foco, además, en un problema frecuente: la dificultad para alcanzar unas cantidades adecuadas de proteína en la alimentación cotidiana. Desayunos basados únicamente en café y tostadas, por ejemplo, pueden aportar relativamente poca proteína, mientras que conseguir cantidades suficientes en cada comida requiere prestar atención a las fuentes proteicas presentes en la dieta.En este contexto, las necesidades pueden ser especialmente relevantes cuando existe una restricción calórica, ya que comer menos no siempre implica únicamente reducir la cantidad de grasa corporal. Una pérdida de peso importante también puede ir acompañada de un descenso de masa muscular si no se presta atención a la alimentación y al estímulo de fuerza.«Cuando tú no puedes ganar más dinero, lo importante es no perder el que tienes. Pues cuando no puedes ganar más músculo, lo importante es que no pierdas el que ya tienes«Aseguró que en una dieta hipocalórica, la reducción de la ingesta energética puede dificultar que se cubran las necesidades de proteína y que se mantenga el mismo nivel de actividad física. «Por eso, desde el punto de vista de la composición corporal , el objetivo no debería limitarse a bajar kilos en la báscula, sino intentar preservar la mayor cantidad posible de tejido muscular mientras se reduce la grasa. El entrenamiento de fuerza y una alimentación suficiente en proteína siguen siendo las principales herramientas para conseguirlo». Pero existen situaciones en las que mantener ambos factores resulta más complicado. «Es el caso, por ejemplo, de una recuperación tras una lesión o una enfermedad, de periodos prolongados de inactividad o de determinadas etapas de la vida en las que se produce una mayor vulnerabilidad muscular», afirmó .Viña resumió este planteamiento con una comparación económica: «Cuando tú no puedes ganar más dinero, lo importante es no perder el que tienes. Pues esto es igual, cuando no puedes ganar más músculo, lo importante es que no pierdas el que ya tienes. El envejecimiento constituye, sin duda, un momento en el que prestar atención al músculo, ya que con el paso de los años se producen cambios en la respuesta del organismo al estímulo anabólico y, si no existe suficiente actividad física y una alimentación adecuada, aumenta el riesgo de perder masa muscular y, con ella, fuerza y capacidad funcional«.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Los españoles ya cenan como europeos: las reservas para las ocho se triplican noticia Si Doctora Amaro, experta en pérdida de peso: «Estos son los principales errores que cometes al hacer dieta» noticia Si Estos son los cambios que se producen en el cerebro y en tu comportamiento cuando haces dietaRecalcó que el interés por la masa muscular ha cambiado progresivamente de enfoque. Ya no se trata únicamente de conseguir una determinada apariencia física , sino de conservar una reserva funcional que permita seguir moviéndose, realizar las actividades cotidianas y mantener la autonomía. «Por eso, el cuidado muscular debería plantearse como una estrategia sostenida en el tiempo y no como una actuación puntual -insistió-. Mantener algún tipo de ejercicio de fuerza, evitar periodos prolongados de inactividad cuando sea posible y asegurar una alimentación suficiente y equilibrada forman parte de ese planteamiento», concluyó.
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